A mal tiempo, previsión
martes 22 de diciembre de 2009, 01:11h
El ministro de Fomento, José Blanco, comparece hoy en el Congreso para explicar los problemas que en el día de ayer causó el temporal que asola la península ibérica, lo hace a petición propia, sabedor de la mala imagen que tantas veces dio su antecesora en el cargo, Magdalena Álvarez, cuyas explicaciones solían llegar tarde, mal y con cajas destempladas. Va a hacer un año que, por estas fechas, Madrid se convirtió en una ratonera. La nieve caída durante la noche del 9 de enero originó el colapso vial, ferroviario y aeroportuario, amen de paralizar por completo la capital de España. De aquel desastre fue responsable en gran medida la imprevisión del ministerio que dirigía Magdalena Álvarez, incapaz de poner en funcionamiento un plan de contingencias que paliase aquella situación.
Bien es verdad que lo ocurrido ayer en gran parte de España nada tuvo que ver con el caos de enero en Madrid, por fortuna. Pero aquel desbarajuste bien pudo haber servido de lección a unas autoridades que deberían estar mucho más atentas a la meteorología. Gran parte de Europa sufre con mayor frecuencia y rigor las inclemencias del tiempo, sin que por ello se altere la vida cotidiana más de lo estrictamente necesario, salvo situaciones excepcionales, muy extremas, como ha sido el caso de estos días en el norte del continente. No es de recibo que por una pequeña nevada se cierren dos pistas del tercer aeropuerto con mayor número de operaciones de todo el continente, el de Madrid. No lo es igualmente que vías de tren y carreteras nacionales hayan sido cogidas por sorpresa ante los primeros copos de nieve del invierno. Pero lo que tampoco es admisible es que ciudades como Madrid fueran absolutamente impracticables a pie o en coche, dado que la sal brilló por su ausencia. Y en éste último caso, la competencia no era de Fomento sino del Ayuntamiento, cuya alcaldía ostenta el popular Alberto Ruiz Gallardón. De modo que si el PP quiere hacer creíble su labor de oposición, debería empezar por dar ejemplo allí donde gobierna. En política ha de practicarse lo que se predica y, en este caso, ni PSOE ni Partido Popular han estado a la altura de las circunstancias meteorológicas.