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Secuestrados desde 1997

El largo cautiverio de los rehenes más antiguos de las FARC

martes 22 de diciembre de 2009, 14:04h
Este lunes los militares colombianos Pablo Emilio Moncayo y José Libio Martínez cumplieron 12 años de largo cautiverio en manos de las FARC, a la paciente espera de una liberación anunciada que da señales de que podría tener lugar en enero. Tanto los familiares y amigos de los soldados, como el Gobierno de Álvaro Uribe, tienen los ojos puestos sobre los rehenes más antiguos del conflicto guerrillero.
El 21 de diciembre de 1997, Pablo Emilio Moncayo y José Libio Martínez, integrantes del Ejército colombiano, fueron capturados junto a otros 18, durante una emboscada de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) a la base de Patascoy en el Departamento de Nariño, situado en la frontera su con Ecuador, en la que resultaron muertos 10 militares.

Desde ese día Moncayo y Martínez comenzaron un intenso periplo por la espesa selva colombiana sin rumbo definido, atados a cadenas y con los ojos vendados para que no tuvieran noción de su ubicación. Así han estado durante 12 años, en donde unas pocas pruebas de vida dan fe de su existencia y una luz a sus seres queridos que aguardan al día en que puedan abrazarlos.



El pasado mes de abril, el grupo insurgente anunció la liberación de Moncayo, un hecho que instó a que los mediadores ante las FARC también pidieran la liberación de Martínez,-cuya esposa se encontraba embarazada de 4 meses cuando le secuestraron-, con el objeto de que los dos rehenes más antiguos de la narcoguerrilla colombiana sean entregados a la vez. Pero los escollos y los desacuerdo, tanto por el lado de los rebeldes como del Ejecutivo de Álvaro Uribe, han dilatado un proceso de diálogo que ha amenazado con expirar la esperanza de los familiares de los secuestrados, quienes han llevado a cabo una voraz cruzada para que no sean olvidados, como las iniciativas puestas en marcha por el profesor Gustavo Moncayo, padre de Pablo Emilio, a quien le acompaña la fama de ser el “Caminante por la Paz”, debido a las largas marchas que ha realizado a lo largo de todos estos años, para concienciar a la sociedad colombiana sobre la dramática situación de los secuestrados en Colombia.



Aún cuando la liberación de ambos militares dan señales de ocurrir más temprano que tarde, la senadora Piedad Córdoba, pieza clave dentro del proceso de mediación, advirtió que las negociaciones apenas están comenzando, por lo que la misma podría tardar en concretarse en al menos un mes más, a medida de que pueda llegarse a un acuerdo para llevar a cabo la entrega de los rehenes, la cual está sujeta a una serie de condiciones impuestas por los guerrilleros.

Entre tanto la logística de esa misión humanitaria ha comenzado a organizarse, que según las exigencias de las FARC, la entrega deberá tener lugar fuera del territorio colombiano; por lo que Córdoba como el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y la Iglesia Católica, al igual que un equipo técnico especializado en este tipo de operaciones, están alertas para cuando ese día llegue.

Mientras, los Moncayo y los Martínez les tocará celebrarar otra comida de navidad con la familia incompleta y una silla vacía, que ya cumple 12 años a la silente espera de su ocupante.