Reenvío absurdo y cursi
martes 05 de enero de 2010, 16:11h
Las palabras son sólo paréntesis del silencio. Grabaría esta frase a fuego sobre la piel de todos aquellos que se dedican a reenviar sms absurdos y cursis, de frases bucólicas y almibaradas. No pretendo ser una anti-sistema navideña pero cuando empiezan a llegarte al móvil desde números desconocidos letanías llenas de adjetivos rosas, sin personalidad alguna y encima firman con un beso y un emoticono ya es inaguantable. El colmo se lo atribuyo a un tal “Francisco” que no sé quién es y me viene a decir en el mensaje que dado que hay crisis y conviene ahorrar, me felicita la Navidad, La Semana Santa, mi santo, mi cumpleaños y me desea una buena tarde de toros. La verdad que al menos tiene gracia y no mezcla la paz y los turrones.
Al margen de la apreciación personal que pueda hacer de la Navidad, pienso en cómo gozamos de patente de corso para llevar a cabo determinados actos en estos días. Aquellas llamadas para las que nunca encuentras motivo en todo el año, ese café forzado a mitad de semana que llevas aplazando meses, esa cena metida con calzador y sembrada de gente que ya te caerá mejor en las copas. Ahora todo está más o menos justificado en nuestra agenda.
Y este rosario de fiestas que hay que honrar sin remisión, ya te sientas metafóricamente hablando episcopaliana o sintoísta. Parece que nos tuvieran que marcar los tiempos de inicio, los hitos, porque si no, no nos creemos que mañana sea realmente el primer día del resto de nuestra vida. No gusta concederle importancia a aquel lunes que amaneció soleado sólo porque no era festivo, ni estaba señalado en rojo en el calendario ni servía para enlazar un puente.
Las cenas sin fin en las que participamos en Navidad debieran realmente hacernos ver más allá. Sin desmerecer las manidas frases familiares de “a ver si nos juntamos más veces” prodigio de verdad y de sarcasmo a partes iguales. Decía que debieran hacernos reconsiderar la importancia de febrero, con sus semanas sin puentes, ni fiestas de guardar, con su cojera, con su aparente falta de atractivo para el recuerdo, pero con días que y me arriesgo a acabar el artículo con todo el almíbar que antes critiqué merecen ser vividos igualmente. Carmen Martín Gaite lo decía mejor en Nubosidad Variable “Hoy es tan día como ayer, mañana lamentarás no haber habitado este día”. Esto sí es una frase para un sms, con el consabido beneplácito del copyright, bien entendu.
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Coordinadora de programas de la Comisión Europea
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