reseña
Umberto Eco: El vértigo de las listas
viernes 08 de enero de 2010, 12:54h
Umberto Eco: El vértigo de las listas. Traducción de María Pons Irazazábal. Lumen. Barcelona, 2009. 408 páginas. 45 €
El último libro de Umberto Eco, presentado en una magnífica edición de tapas duras y numerosas ilustraciones, es una reflexión acerca de un tema aparentemente banal y anodino: las listas. A lo largo de las cuatrocientas páginas del libro, el autor de El nombre de la rosa hace un recorrido histórico por las listas y clasificaciones de la Historia, desde Dante hasta Borges, pasando por Homero o él mismo.
El libro acompaña las reflexiones de Eco con los extractos literarios de las listas a las que se refiere, y con reproducciones de obras de arte que sirven para ilustrar el pensamiento del autor. De esta forma, la obra se convierte en un maravilloso compendio de los mejores escritores, pensadores y artistas de la Historia, desde la antigua Grecia hasta la actualidad. Klimt, Dalí, El Bosco o Rubens se alían con Joyce, Homero, Mann o Proust, sin importar época y origen, para ayudar a Eco a responder a una pregunta clave: ¿Por qué el ser humano está tan obsesionado por clasificar y enumerar las cosas, las materiales y las espirituales, las reales y las imaginarias, incluso las indecibles?
Las listas o elencos que el pensador italiano recoge en este libro son de todo tipo y condición: personas, vértigos, ángeles, demonios, reyes, animales, tesoros… Todas ellas no reflejan sino el ansia del hombre por ordenar un mundo caótico y desordenado y, en consecuencia, poder dominarlo. Un ansia, un deseo que está intrínseco en la propia naturaleza humana, que encuentra en la clasificación y sistematización un pequeño refugio temporal ante la oscuridad del caos que le rodea.
El mismo Eco reconoce en el prólogo del libro su afición por las listas. “El que lea mis novelas verá que en ellas abundan las listas y los orígenes de esta predilección son dos, ambos se remontan a mis estudios juveniles: algunos textos medievales y muchos textos de Joyce”. Y así, siguiendo el modelo de Historia de la belleza e Historia de la fealdad, Eco se zambulle en su propia obsesión, llevando al límite el género al que homenajea construyendo su “lista de listas”.
Por Regina Martínez Idarreta