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Honduras: a la búsqueda de la amnistía

sábado 09 de enero de 2010, 03:38h
Si se pensaba que la crisis hondureña quedaría por zanjada con el advenimiento de un año nuevo y un mandatario nuevo, se cometió un error. El 2010, así como el relevo de Porfirio Lobo a la Jefatura de Estado, supone dejar “la mesa limpia” como bien se refirió el presidente electo de Honduras, para poder arrancar un programa de gobierno que sea capaz de recomponer el caos político generado hace casi seis meses por el conflicto de poderes –y subsiguiente intervención- que depuso a Manuel Zelaya del poder y colocó de cabeza a toda la comunidad interamericana.

Para ello el Congreso de ese país busca la manera de instaurar una amnistía parcial con el propósito de calmar los ánimos de cara a los ajustes que demanda el Estado. Sin embargo no se puede tapar el sol con un dedo y parece necesario que las autoridades hondureñas se replanteen con seriedad y asuman sus errores en los acontecimientos del pasado 28 de junio.

Sacar a Zelaya de Honduras a la fuerza, en vez de dejarlo bajo custodia militar para que pudiese ser procesado por violar la Constitución y rebelarse contra el Supremo, fue un fallo gravísimo que, además de llevar el conflicto político a la esfera internacional, causó una profunda grieta en el seno de los poderes del Estado, por la arbitrariedad que tiene de trasfondo dicha actuación; razón por la cual la Fiscalía General solicitó la detención del alto mando militar responsable de la intervención armada por abuso de poder.

A pocos días de que Porfirio Lobo sea investido como presidente del país centroamericano, Honduras trata de remendar los errores de una costura mal hecha, en donde los poderes públicos se han visto obligados a voltear el traje para ver cuáles fueron los fallos, con el fin de enmendarlos sin que la institucionalidad del país se vea más afectada de lo que está, siendo la cúpula militar, la primera institución en ser sometida a revisión.

Lobo tendrá la difícil tarea de desmontar, costura a costura, un traje mal confeccionado, para sentar las bases de una unidad nacional que debe ser de fondo mas no de forma, a fin de que no tenga que valerse del burdo parche de la “amnistía temporal” para sostenerse.



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