Chantaje de Al Qaeda
martes 12 de enero de 2010, 02:10h
Los terroristas que tienen secuestrado en Mali desde el pasado noviembre al ciudadano francés Pierre Camatte han amenazado con ejecutarlo si no se cumplen sus exigencias. Se da la circunstancia de que los captores, pertenecientes a la rama de Al Qaeda en el Magreb -AQMI- son los mismos que tienen retenidos a los tres cooperantes españoles de la ONG Barcelona Acción Solidaria, cuyo apresamiento se produjo a finales de diciembre. El hecho de que las demandas de los secuestradores sean políticas y no económicas dice mucho no sólo de su motivación, sino también del peligro que entrañan. Así, condicionar la supervivencia del rehén francés a la puesta en libertad de cuatro terroristas que cumplen condena en Francia es toda una declaración de intenciones. Los terroristas saben que el estado francés no se avendrá a negociar con ellos, y menos aún a canjear la vida de un inocente capturado por la fuerza por la de cuatro delincuentes condenados en un juicio con todas las garantías.
Por desgracia, no es el único caso de occidentales secuestrados por terroristas islámicos en cualquier parte del mundo. La diversidad de nacionalidades de los cautivos echa por tierra el discurso de un sector de la izquierda europea, que identifica la violencia islamista con el presunto seguidismo que algunos países practican con Estados Unidos. Pues precisamente Francia se caracteriza no sólo por tener un gran número de población musulmana y de mantener estrechas relaciones con el Magreb; en su momento, París fue de los que más se opusieron en Europa a la intervención en Irak. Es menester recordarlo y comprenderlo: los terroristas, sicarios de la teocracia islamista, atacan donde y cuando pueden a cualquier país occidental. Nos han intentado atacar antes de Irak y después de que fuéramos “buenos” y abandonáramos ese lugar. De modo que –a ver si lo entendemos de una vez por todas- no nos pusieron la bomba en Atocha porque estábamos en Irak, sino para que saliéramos de allí. Conviene dejar esto muy claro a la hora de erradicar de una vez por todas la inaceptable teoría de que las personas son más o menos responsables en función de su nacionalidad. Ese es precisamente uno de los razonamientos esgrimidos por los terroristas. Y no conviene hacerle el juego. Al Qaeda es el enemigo del mundo libre, y no Estados Unidos ni ningún país occidental.