crítica de cine
[i]Sherlock Holmes:[/i] Guy Ritchie reinventa al mítico personaje
sábado 16 de enero de 2010, 18:52h
Dicen las lenguas más malvadas que nunca un divorcio le había sentado tan bien a la industria cinematográfica. El caso es que cuando el ex de Madonna ya se había ganado el estatus de director de culto gracias a Lock & Stock y Snatch, llegó su mediática boda con la pop star y las creaciones del británico empezaron a perder fuelle, una tras otra. Con su nuevo filme, el director británico no sólo regresa al buen cine, sino que, además, da el gran salto a la primera división de la industria trabajando para la Warner con un presupuesto de casi 100 millones de euros, más de lo que costaron todas sus anteriores películas juntas.
El guión de esta nueva aventura del mítico detective de Baker Street no está basado en ninguna de las historias que escribió Sir Arthur Conan Doyle, pero, en su conjunto, es muy fiel a la obra del autor. Lo que más diferente le resultará al espectador es la personalidad de sus principales protagonistas. A Holmes, además de intuitivo, cínico y sagaz, Ritchie nos lo presenta como un fiero y musculoso luchador sin la habitual nariz aguileña y la clásica gorra de cuadros, enamorado de una guapa joven de los bajos fondos que más de una vez le hace perder la cabeza. Tampoco el Doctor Watson recuerda mucho a aquel al que estábamos acostumbrados porque es mucho más guapo, joven y agresivo, y encima está a punto de casarse, para disgusto de su amigo que intenta con gracia arruinarle la boda.
La elección de los actores que encarnan a tan famosos personajes es, desde luego, tremendamente acertada. Robert Downey Jr. se mueve perfectamente en la piel del extravagante detective y Jude Law convence con uno de los mejores papeles en los que ha tenido la oportunidad de meterse y hacer suyo. Pero, sobre todo, funciona a las mil maravillas la química entre ambos, consiguiendo una de las parejas más sólidas y realistas de todas las que han interpretado al tándem imaginado por Doyle, algo nada fácil teniendo en cuenta la infinita cantidad de cintas y series de televisión que se han dedicado a estos personajes desde 1900, fecha de la primera película sobre Holmes.
Por separado, Basil Rathbone que con su característica nariz aguileña interpretó al detective en 14 ocasiones o Peter Cushing, su más que digno sucesor, son los actores que hasta ahora habían encarnado fantásticamente a Sherlock Holmes. Y el mejor Watson, sin duda, había sido James Mason en Asesinato por decreto junto a Christopher Plummer. Pero, como pareja, Downey y Law funcionan con una enorme sincronía que aporta credibilidad y ritmo a una cinta que, al fin al cabo, es de puro entretenimiento. Y de acción, una acción muy espectacular, pero también coherente y ajustada, sin caer, afortunadamente, en las trampas increíbles de las cintas en las que aparece James Bond.
También la estética del Londres victoriano mostrado por Ritchie, un apasionado amante de su ciudad, se aleja de las anteriores versiones. Con una muy interesante fotografía, la historia se desarrolla en una ciudad caótica, fangosa, y plagada de malhechores en plena Revolución Industrial, con imágenes sorprendentes como, por ejemplo, la persecución que se desarrolla en un Tower Bridge en plena construcción. Por último, está igualmente muy bien concebida la banda sonora compuesta por Hans Zimmer, autor de la música de otros famosos filmes de aventuras como Piratas del Caribe o El caballero oscuro, que acompaña muy bien a la trama.