www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Universidad de Sevilla: facultad de Picaresca

miércoles 20 de enero de 2010, 03:24h
Es una máxima comúnmente aceptada por la comunidad académica: el que copia y es sorprendido in fraganti, sabe que se expone a un suspenso inmediato, y de ahí a la siguiente convocatoria. Pero la Universidad de Sevilla ha decidido romper la norma en nombre de una pretendida modernidad. Así, alumno que sea sorprendido con una “chuleta” en mitad de un examen, podrá seguir efectuando el mismo sin mayores problemas -si bien, no queda claro si podrá continuar copiando. Y, por supuesto, el profesor no podrá suspenderle, a no ser que quede fehacientemente acreditado que la “chuleta” en cuestión contenía información lo suficientemente relevante como para alterar la nota del ejercicio. Las conclusiones al respecto las extraerá una suerte de “comité de sabios”, compuesto por docentes y estudiantes, que hará las veces de tribunal de excepción de los derechos del alumno infractor.

Desgraciadamente, este despropósito no se trata de una broma de mal gusto. Es la realidad. Esa que, desde hace tiempo, ha convertido a España en uno de los países con mayor índice de fracaso escolar a nivel europeo, sin que los resultados universitarios sean mucho más alentadores. Con semejante medida, la Universidad de Sevilla abre las puertas a la picaresca y el descrédito, primando la inmoralidad e irresponsabilidad en detrimento del esfuerzo académico. Es un disparate de tal calibre que faltan palabras a la hora de calificarlo. Por no hablar del daño a futuro que se le causara a los alumnos que actualmente estén cursando sus estudios en dicha universidad. Cuando tengan que salir al mercado laboral, su título valdrá menos que el de otros licenciados que hayan terminado su carrera en otras universidades “serias”, donde apruebe quien estudie y no quien haga trampas. Pero eso casi es lo de menos. Un centro de enseñanza no es sólo un lugar donde se adquieren conocimientos. Es sobre todo un establecimiento dedicado a la educación, donde se enseñan principios, se difunden valores y se muestran comportamientos ejemplares. Y, ciertamente, el copiar es lo contrario a todo ello: es un acto deshonesto, un engaño, una trampa y una inmoralidad que debe ser objeto de reprobación y condena.

El atropellado jovencito que defendió en el telediario de TVE tan lamentable conducta, la justificó sub specie democrática. Se trata de una de esas tonterías muy propias de los tiempos que corren. Pues bien, conviene enseñarle a nuestro arrogante e iletrado portavoz que la democracia es aproximadamente lo contrario: autocontrol, sentido del deber, de la medida y de la responsabilidad. Desde Pericles la democracia occidental es respeto a la norma; desde Sócrates, justicia; y desde Cicerón, sentido de la responsabilidad. “Si no colocamos nuestros deberes por delante de nuestros derechos, debemos prepararnos a que esos mismos derechos se vean erosionados”, nos enseña Quentin Skinner, un famoso politólogo de nuestro tiempo. Y parece, en efecto, que la Universidad de Sevilla, con esta disposición en valores invertidos, ha emprendido el camino de socavarlos.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios