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Los candidatos repitieron propuestas y descalificaciones

Un millón menos de españoles siguió el segundo debate

lunes 03 de marzo de 2008, 21:37h
TVE volvió a dominar
El minuto de oro en La 1 se registró a las 22:55, cuando sintonizaban este canal un total de 8.231.000 espectadores, canal que obtuvo una cuota media de audiencia del 22 por ciento.

El debate de ayer entre Zapatero y Rajoy -con 11,9 millones de espectadores totales- volvió a superar ampliamente a los celebrados en 1993 y el análisis posterior del cara a cara, en una edición especial de "59 segundos", fue líder entre los organizados por el resto de cadenas.

La Corporación RTVE difundió también el debate en el Canal Internacional, Canal 24 Horas, Radio Nacional de España y rtve.es

TVE ofreció una programación especial antes del debate, con un Telediario 2 especial con Ana Blanco y Lorenzo Milá (con 3.553.000 espectadores) y un análisis posterior en una edición extraordinaria de "59 segundos", presentada por Ana Pastor (2.265.000 y 24,5%).

El pasado 25 de febrero, los espectadores también eligieron La 1 de TVE para ver el primer debate entre Zapatero y Rajoy y se convirtió en uno de los programas más vistos de la historia de la televisión en España, con casi 13 millones de espectadores (59,6%).

Frente a los casi 12 millones de telespectadores que vieron el debate de ayer en televisión -emitido por más de 30 cadenas-, los cara a cara de 1993 -los únicos que se habían hecho hasta ahora en España- fueron seguidos por 9.625.000 espectadores (el 24 de mayo, en Antena 3) el primero y por 10.526.000, el segundo (31 de mayo en Tele 5).

El debate
Zapatero comenzó su intervención aludiendo a acuerdos entre empresarios y sindicatos, subrayando "la claridad de sus exposiciones, su intachable conducta y la veracidad de unos datos", señalando el Libro Blanco, un documento al que en varias ocasiones se refirió, pero del que en ningún momento hizo uso. Mariano Rajoy en su turno reiteró su preocupación por los problemas de los españoles cuando hacen la compra o pagan sus hipotecas.

Siguiendo el mismo guión que en el anterior debate, Zapatero recurrió al "superávit" y Rajoy al informe Euroestat. Sólo una mención del líder popular a un artículo del “Financial Times” rompió la monotonía de los primeros minutos: "El vencedor de estas elecciones tendrá que poner orden a un estropicio económico sin precedentes", sentenció Rajoy.

A partir de este instante, los candidatos se echaron en cara una cascada de datos, a lo que siguieron medidas como el anuncio de Zapatero de crear un observatorio económico para frenar la crisis y estimular la competencia, o la reducción del gasto público, uno de los argumentos estrella de Mariano Rajoy.

En este mismo apartado, salió a relucir la Ley de Dependencia y el dinero para su financiación, que, según el presidente del PP, pone de más las administraciones gobernadas por los populares. Zapatero eludió contestarle y sacó a relucir la inmigración, remachando que dejará "venir a quienes tienen trabajo y pueden quedarse". Volvió a la carga con el argumento del pasado lunes al mencionar el consabido bono. De lo que Rajoy se defendió rememorando las críticas que varios presidentes europeos formularon contra la regularización del PSOE

En el fragor del debate, el candidato socialista interrumpió a Rajoy asegurando: "Sea cual sea el Gobierno que salga elegido en las urnas, el PSOE le apoyará en la lucha contra el terrorismo". A lo que el líder de los populares rebatió: "Sea cual sea el resultado, apoyaré a quien quiera luchar contra ETA, pero no a las negociaciones".

En este punto, Zapatero acusó a Rajoy de "utilizar la guerra de Irak, que se ha convertido en el campo de concentración del terrorismo internacional" y remachó, que mientras fuese el presidente del Gobierno, "nunca un soldado español participará en una guerra ilegal".

Estas contundentes declaraciones no amedrentaron a Rajoy, que, reaccionó exigiendo que demostrase, que no había sido Zapatero, quien pidió a Naciones Unidas el envío de una fuerza internacional, al mismo tiempo que ordenaba retirar las tropas españolas en Irak.
Éste fue el momento más crítico y álgido. Rodríguez Zapatero preguntó a su contrincante: "¿Qué política prefiere?, ¿la de ahora con cuatro víctimas, o la de 198 muertos con ustedes?". Con semblante serio, Rajoy respondió: "No creía que fuera a utilizar los muertos para hablar del terrorismo. Usted ha ganado las elecciones gracias a Irak y al 11-M y además ha engañado a los españoles”.

¿Usted votará esta ley?
Con la misma contundencia dialéctica que en la primera parte, los candidatos se lanzaron mutuas críticas. Zapatero habló de unidad y cohesión. Rajoy de las desigualdades que se habían acrecentado con la política socialista.

"Si gano las elecciones me comprometo a aprobar una ley para defender que un ciudadano catalán rotule en castellano sin temor a que le penalicen. ¿Usted votará esta Ley?", preguntó Rajoy al presidente, quien acusó a Rajoy de demagogo, al recordarle que era Aznar quien hablaba catalán en privado”.

Más parcos en materia territorial, los dos candidatos defendieron un modelo educativo en el que no lograron ponerse de acuerdo. Rajoy criticó la LOGSE, la derogación de la Ley de Calidad de la Enseñanza, recordó los negativos datos del informe PISA y el aumento de las tasas de abandono escolar. Por su parte, Zapatero, defendió las becas salario, el incremento de horas lectivas en inglés, en matemáticas y en lectura. Y sobre el negativo balance PISA culpabilizó del retraso histórico al PP.

Sin apenas exposiciones programáticas, los candidatos cerraron el debate echándose en cara la política de infraestructuras ejecutada por el Ministerio de Fomento. En este capítulo, Rajoy afirmó que las labores desempeñadas por Magdalena Álvarez habían supuesto "uno de los espectáculos más impropios de una democracia avanzada". Y para fundamentar su aserto, aludió a las obras del AVE, a la gestión de aeropuertos y se comprometió a invertir en infraestructuras, "pero plasmándolo en los presupuestos". Con gráficos de carreteras y de líneas de Alta Velocidad en la mano, Zapatero prometió ante millones de telespectadores que en la próxima legislatura todas las provincias de España estarán comunicadas por AVE.

La confianza de Zapatero, la dignidad del Estado de Rajoy
Esta vez, el candidato socialista fue el primero cerrar el debate. Seguro, tranquilo y mirando fija y sonriente a la cámara, agradeció los apoyos recibidos durante cuatro años y se comprometió a mejorar y a corregir los errores, así como a luchar por los más débiles y por erradicar las discriminaciones.

Rajoy fue el encargado de poner punto final. Invocó el consenso y el acuerdo necesario de una nación de ciudadanos libres e iguales, donde las reformas económicas y educativas presidan un Gobierno "en el que no haya atajos ni apaños con ETA, para que no se pierda la dignidad del Estado".

Tanto Zapatero como Rajoy dieron su adiós recuperando la anterior fórmula de despedida. El candidato socialista haciendo un nuevo guiño a la película de Clooney, "Buenas noches y buena suerte" y, el popular, recordando a la niña que tiene en su cabeza y para la desea un futuro mejor.
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