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muchas promesas por cumplir

¿Sigue vivo el 'Yes We Can' de Obama?

sábado 23 de enero de 2010, 14:39h
La derrota Massachusetts ha sido un varapalo muy duro para Obama, justo un año después de proclamarse presidente, ya que ha supuesto la pérdida de la mayoría absoluta demócrata. En Estados Unidos hay un total de cien senadores (dos por Estado) y por ello, es muy importante tener 60 hombres del partido en la Cámara y así poder llevar a cabo las reformas con mayor tranquilidad. Con la pérdida del escaño representado durante varias décadas por Kennedy, el número de senadores demócratas se reduce a 59 y permiten al partido republicano poder bloquear medidas, como la gran deseada reforma de la salud. “Lo sucedido en Massachusetts es inexplicable, ya que el escaño de Kennedy estaba garantizado desde hace muchos años y se ha perdido por simples descuidos y falta de previsión”, reconoce Pilar Marrero, del periódico estadounidense La Opinión, en declaraciones a EL IMPARCIAL.

Los analistas norteamericanos han repartido la responsabilidad de esta derrota en partes iguales. Por un lado, culparon al presidente Obama, que al igual que hizo con el atentado fallido de Detroit, reconoció públicamente su responsabilidad sobre esta derrota. Asimismo, ha sido muy criticada la falta de preparación de la aspirante demócrata, Martha Coakley, que se tomó unas vacaciones en Navidad y no se preocupó por hacer campaña y darse a conocer. Además, en el seno del partido demócrata preocupa que un hombre que ha transmitido el mensaje de estar en contra de la reforma sanitaria de Obama haya podido ganar el escaño de Ted Kennedy. “En los resultados de estos comicios no ha habido una victoria de Scott Parker, sino una derrota para Barack Obama”, reconoce el corresponsal de la FM radio de Colombia, Juan Barrientos, en declaraciones a este periódico.

Su primera medida tras la derrota fue la de anunciar nuevas medidas en la banca a través de un discurso que según los expertos hizo recordar al ‘Obama candidato’, aunque algunos medios como la cadena Fox News o el Washington Times lo calificaron como “muy socialista”. De todos modos, algunos de sus predecesores, como Clinton o Reagan pasaron por una situación similar durante el inicio de su mandato y finalmente acabaron realizando una buena etapa en la Casa Blanca. “Las expectativas creadas fueron grandes y por ello ahora hay decepción en la sociedad, pero después de un año, todavía es pronto para hablar”, asegura William Ostick, agregado de prensa de la embajada estadounidense en España. Por su parte, el analista político norteamericano, Michael Shiffter valoró el primer año de Obama en el poder, en declaraciones a EL IMPARCIAL, como “no tan malo, ya que logró evitar un colapso del sistema financiero y mejoró la imagen del país en el mundo”.

El próximo 27 de enero, Obama ofrecerá su primer discurso sobre el Estado de la Unión, en el que probablemente mantendrá las características del aplaudido ‘Obama candidato’, con especial atención a la situación económica que está siendo una de las causantes de su baja aprobación entre los ciudadanos. Además, ese día significará el inicio de un nuevo año en el que tendrá que confirmar su proyecto y lograr que la esperanza se convierta en una realidad, sin olvidarse de promesas como la reforma inmigratoria, el cierre de Guantánamo o los impuestos a los jubilados, que todavía no ha cumplido.


Cierre de Guantánamo: el sueño imposible de Obama
A las pocas horas de asumir el poder, Barack Obama firmó una orden ejecutiva en la que ordenaba el cierre de la cárcel por “un símbolo de los excesos de EEUU en la guerra contra el terror”. Un año después, aunque avisó previamente de que no lo iba a conseguir, el centro penitenciario continúa abierto y muchos expertos consideran “muy difícil” que logre hacerlo antes de 2011, incluso “antes de abandonar la presidencia”. Pese a todo, la secretaria de Seguridad estadounidense, Janet Napolitano reconoció, tras la reunión de la UE en Toledo, que la intención en Guantánamo “sigue siendo la misma”.

Es por eso que organizaciones de derechos humanos se han mostrado defraudadas con el afroamericano por no cumplir su promesa de cerrar el penal localizado en la base estadounidense en Cuba, que acaba de cumplir ocho años de operaciones. “No cerrar la prisión le ha perjudicado muchísimo y lo peor es que Obama no lo está haciendo mal allí, pero tiene el problema de que pone fecha a todo”, reconoce Juan Pablo Barrientos, corresponsal de la radio FM de Colombia en Washington, en declaraciones a este periódico. Por su parte, el analista político Michael Shiffter cree que "lo más positivo es que haya decidido cerrar la cárcel y por tanto, ahora hay que esperar a que se resuelva todo lo antes posible".

“El tema de Guantánamo tenemos que resolverlo rápido y bien, pero buscando las mejores opciones y eso siempre lleva mucho tiempo”, reconoce William Ostick, agregado de prensa de la embajada de Estados Unidos en España, en declaraciones a EL IMPARCIAL. Asimismo, Ostick reconoce que “sería un grave error por parte del presidente anunciar una fecha de cierre”. Y es que en el centro penitenciario hay actualmente 198 reclusos, 44 menos que el año pasado por estas fechas (la mayoría de ellos han sido liberados). España acogerá en las próximas semanas a dos presos, que tienen nacionalidad palestina y yemení. Por su parte, Francia recibirá a un presidiario, mientras que Irlanda y Bélgica tendrán dos presos cada una en sus respectivos países. Asimismo, Italia y Eslovaquia acogerán en las próximas semanas a tres presidiarios de la cárcel estadounidense.

El grupo de presos que se destinarán a Europa forman parte de una categoría considerada como ‘cleared for release’, es decir, que sobre estos presidiarios no pesan cargos y en breve deben ser puestos en libertad. Aunque algunos expertos antiterroristas españoles señalaron que algunos de los presos propuestos desde Washington eran “potencialmente peligrosos”. El principal motivo por el cual se le ha pedido a Europa ayuda para recibirlos es que por razones humanitarias no pueden ser devueltos a su país, ya que en este caso sus vidas correrían verdadero peligro y además, corren serio riesgo de ser torturados.

Entre los planes futuros de Obama está el de trasladar al poco más de un centenar de presos que quedarán tras el cierre de Guantánamo al Centro Correccional de Thompson, un pueblo de 450 habitantes situado a las orillas del Missisipi, que se encuentra a 250 kilómetros de Chicago. Otras opciones que manejó el mandatario fueron la prisión de Marion (también Chicago), Hardin (Montana) y Florence (Colorado), todas ellas de máxima seguridad, ya que el número de reclusos que están dentro del grupo considerados como “muy peligrosos”. Pese a ello, los habitantes de Thompson, están muy orgullosos de haber sido los elegidos, ya que podrían llegar a recaudar hasta 1.100 millones de dólares en los próximos cuatro años y crear hasta 3.300 puestos de trabajo.

Según ha podido saber El IMPARCIAL, la liberación de 46 presos de Guantánamo ha llevado a catorce de ellos a unirse al grupo de Al Qaeda y convertirse en una nueva amenaza para la seguridad de los Estados Unidos de América. Por ello, no son de extrañar las críticas de varios representantes del partido republicano entre las que destacan las del líder de la minoría en el Senado, Mitch McConnell, quien comentó que "el pueblo americano ya ha dejado claro que no quiere que se traigan terroristas a casa". Por su parte, Mark Kirk, representante republicano cuyo objetivo es el de ocupar el escaño dejado en el Senado por Obama, aseguró que “la decisión presidencial de trasladar los presos a Illinois, aumenta el riesgo de futuros ataques terroristas”.

Desde 2002, una pequeña porción de la base empezó a utilizarse para albergar dentro de los campos X-Ray a prisioneros sospechosos de nexos con Al-Qaeda. El 30 de Noviembre de 2004, el New York Times publicó unos extractos de un informe del Comité Internacional de la Cruz Roja en el que se revelaban ciertas actividades de tortura como “exposición de ruidos o música molesta, temperaturas extremas por tiempo prolongado o palizas”. Por constantes situaciones de este tipo, el 14 de febrero de 2006 un informe de cinco expertos de la ONU solicitó el cierre de las instalaciones de los detenidos, argumentando que diversas técnicas de interrogatorio equivalían a actos de tortura.


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