Trabajo y educación antídotos contra la delincuencia organizada
domingo 24 de enero de 2010, 17:53h
Estoy plenamente convencido que la generación de empleos y más oportunidades para estudiar son antídotos contra la delincuencia organizada.
La falta de generación de empleos se ha vuelto un dolor de cabeza para gobiernos de América y Europa. En Estados Unidos, en México y Argentina, como en España, Italia y Alemania el desempleo tiene terribles repercusiones económicas, sociales y políticas de gran envergadura.
Hay gente que ha muerto por estar en paro. Cada vez más se registran suicidios y ataques cardíacos fatales relacionados con la depresión y la enorme tensión que hay sobre las personas. El impacto psicológico es devastador.
La materialización de la vida es cada vez mayor. ¿Vale una persona lo que gana de sueldo? Luego, entonces el desempleado no vale nada al no tener ingresos. En México ni siquiera hay un seguro contra desempleo como en España o Alemania, salvo en la Ciudad de México que es un salario mínimo general, equivalente a 90 euros mensuales, o sea, una miseria. Hay sí alguna cobertura en bancos para clientes de hipoteca, pero nada más.
No se trata de contratar a todos aunque no sea necesario, aunque baje dramáticamente la productividad, se trata en cambio de generar condiciones tributarias, sociales, de seguridad jurídica y pública para que empresarios del país y otros inviertan en proyectos de largo plazo.
En México, el gobierno de Felipe Calderón en este tema ha fracasado, no obstante que su bandera principal en la campaña presidencial de 2006 fue precisamente generar empleos: “Felipe Calderón, presidente del empleo”.
En materia educativa, también hay saldos negativos en el continente americano, en particular al sur del Río Bravo. Las escuelas y universidades públicas y privadas no pueden satisfacer la demanda cada vez más creciente de los jóvenes.
El costo criminológico de que muchos jóvenes mexicanos entre 16 y 25 años no tengan empleo ni oportunidad de estudiar es el siguiente: ser reclutados por la delincuencia organizada. La mayoría de los sicarios mexicanos fluctúa entre esas edades.
El Estado mexicano tiene un déficit cada vez mayor y los últimos siete gobiernos mexicanos han fracasado en sus propuestas de desarrollo social.
La criminalidad organizada en México ha subido más que el desempleo y el rezago educativo. No ha habido visión de Estado.
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Profesor de Derecho
Profesor de Derechos Humanos en la Universidad Iberoamericana, Ciudad de México.
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