Es el indiscutible hombre de moda. Guapo hasta rozar la perfección, camaleónico como pocos y elegante al más puro estilo "british". Encarna al nuevo tipo de seductor que ha conquistado a todo Hollywood. Prueba de ello es su reiterado título como el hombre vivo más sexy del planeta. Vestido con deportivas malvas, pantalón pitillo en negro y americana oscura, el actor llega sonriente y relajado a nuestro encuentro en Madrid. Viene de Londres, donde la nieve ha estado a punto de impedirle presentar en España "Sherlock Holmes", pero ni la adversidad ni los contratiempos evitan que su mirada y su sonrisa te reciban con la calidez que acostumbra.
Ha comentado que antes de rodar esta película no sabía nada de John Watson, el compañero de Holmes. Te adelanto que era bajo y gordito, así que le haces un favor...
(risas) Es cierto, no sabía nada de él porque no había leído los libros de Holmes. Después de hacerlo yo también llegué a la conclusión de que su físico era como tú dices.
Pese a ese desconocimiento inicial, acepta el reto de interpretarlo. ¿Qué le seduce del proyecto para no dudar en decir “sí”?
Guy Ritchie se puso en contacto conmigo. Me contó la idea y me confirmó que Robert Downey estaría en el papel de Holmes. Tuve claro que, con los dos en el proyecto, el resultado sería fresco e importante. Obviamente, me sedujo mucho el matiz interpretativo del nuevo Watson: un hombre sensato, nada torpe, muy rápido pensando –incluso más que Holmes en algunos casos- y que se defendía muy bien en los momentos de pelea.
Y que mantenía una relación fraternal con "su jefe"” un tanto peculiar...
(risas) Es cierto, viven un amor platónico. La película desarrolla, yo creo que muy acertadamente, la amistad entre los dos. Hay que tener en cuenta que no era una tarea fácil porque ninguno de los dos es un héroe sino que están llenos de imperfecciones. Uno pierde dinero en las apuestas, el otro se emborracha y abusa de determinadas sustancias. Su relación era peculiar y, desde mi punto de vista, muy garciosa. Tenían hasta peleillas de matrimonio y celos. Eran como dos estudiantes que compartían piso y disfrutaban de la vida.
¿Qué se ha llevado Watson de Jude Law o viceversa?
(risas) Cuando convives durante mucho tiempo con un personaje siempre acabas adoptando algo de su personalidad. Hay días en los que me siento bien en mi piel, mi vida me encanta y me siento muy Watson. Otros, sin embargo, me ocurre todo lo contrario y el estado de ánimo en malos momentos me convierte en Holmes.
Uno de los rasgos de este Watson es su elegancia, su porte inglés y su saber estar. Podría ser un firme candidato al más sexy del planeta, título que usted conoces muy bien...
Me hacen reír mucho estas cosas. Siempre he dicho que la belleza es un borrón en mi currículum. Los que quieran seguir viendo en mí sólo a un chico guapo es su problema. Intento demostrar que ser más o menos agraciado es una anécdota de la vida.
Es decir, guapo a su pesar...
(risas) No he tenido que ir por la vida pidiendo perdón por haber nacido así, pero han tardado más en descubrir mis valores como actor, aunque esta cara también me ha permitido ligar mucho.
Sin duda, es el máximo exponente del rompecorazones.
Me casé a los 22 años porque me di cuenta de que salir de juerga todas las noches, beber más de la cuenta y ligar cada noche con una chica distinta era algo que no daba ningún sentido a mi vida. Viví al límite hasta los 19. Fueé enriquecedor y, al mismo tiempo, muy caótico.
¿Qué le hizo reaccionar?
Conocer a la que fue mi mujer. Nos conocimos en mi primera película y yo, que no creía en el flechazo, me quedé prendado de ella. Nos casamos muy jóvenes. A los siete años de matrimonio ya teníamos tres hijos...
Y se convertió en un hombre de bien.(risas) Me convertí en padre, que es lo mejor que me ha pasado en la vida. Después del divorcio me refugié en el trabajo e hice 6 películas en dos años. Todas en Londres, porque quería estar al lado de mis hijos y disfrutar de ellos. Compartimos juegos, nos divertimos en el cine, fuimos de excursión...
¿Son ellos conscientes de su fama?
Lucho para que no sea así. Ellos no ven mis películas. Saben que papá viaja mucho y no hacen más preguntas. Para ellos soy sólo papá,el que les lleva al parque a jugar, el que les prepara las tostadas por la mañana o les lee cuentos antes de dormirse. No quiero que se sientan diferentes por tener un padre conocido.
Cuenta la leyenda que, cuando uno de tus hijos aprendió la palabra “paparazzi”, casi se desmaya del disgusto.
¡Es cierto! Mis hijos no tienen la culpa de la popularidad de su padre ni por qué arrastrar lo negativo de la fama. A raíz del divorcio vivieron situaciones de acoso, que me habría gustado evitarles. Quiero que lleven una vida natural como la del resto de sus amigos.
¿El éxito acabó con su matrimonio?
Una pareja se separa porque se acaba el amor, el respeto y la comunicación. Daría lo que fuera por no haber vivido ese desamor. Divorciarse es un experiencia tremenda y muy traumática. Si además le añades que todos los días desayunas con los grandes titulares de los periódicos hablando de ello, la situación es insostenible.
¿Añora esa vida familiar?
Nunca miro lo que se ha quedado en el camino. Fui feliz como hombre casado, pero el dolor emocional que me produjo el divorcio a veces lo tengo presente. Mi mejor terapia ha sido el trabajo.
Donde con el tiempo encontró de nuevo el amor...
La ilusión aparece donde menos te lo esperas (risas). Me gustan las mujeres con sentido del humor e inteligentes. En mi profesión hay unas cuantas...
¿Se puede amar a dos mujeres al mismo tiempo y no estar loco?
¡Ya estás loco con solo amar a una! Hay muchas formas de amar y puedes amar de manera diferente al mismo tiempo.
¿Amor o pasión?
Tener las dos cosas sería perfecto pero los ardores del comienzo se van a pagando con el tiempo.
Y cuando el amor se acaba, ¿a qué se agarra uno?
Yo me refugié en mis hijos. Los tres han sido mi motor desde que nacieron y mi tabla de salvación en los años de desamor. Mi vida gira a su alrededor y cuando tengo la sensación de que mi vida privada está siendo invadida me brota un instinto de protección ilimitado.
Tiene fama de dejar en estado de "shock” a las periodistas que le entrevistan...
(carcajadas) No te creas todo lo que dicen de mí porque adornar la leyenda forma parte del juego. ¿En estado de "shock"? Tiene gracia. ¿Tú lo estás?
Bueno...un frasco de sales no me vendría nada mal...(risas)
No hay nada como que te creen una fama y todo tiene el mismo origen: ser sexy, elegante, guapo, metrosexual... ¿Sabes quién es para mí el dandy por excelencia?
¡Sorpréndeme!
David Beckham. El sí lo es. Le gusta la moda, la vive con intensidad y crea moda. Eso es ser un dandy y no yo, que no me preocupo ni de lo que tengo que ponerme cada mañana. Yo con una camiseta de algodón, un vaquero y una "blazer" ¡soy feliz!
Pero no todo el mundo tiene la suerte de tener su percha...
El mundo está lleno de hombres atractivos y elegantes. Si yo no fuese con la fama en la cara todo el día nadie me miraría por la calle (risas)
¿Lo ha tenido más fácil en el cine por tener ese físico?
Quiero pensar que no, que lo que se valora es el talento, aunque no me voy a nadar con falsas modestias. Tengo un físico que agrada a un sector del público, que se acerca al cine para ver mis películas. Prefiero pensar que lo hacen por mi capacidad artística, pero asumo que el factor estético tiene su influencia. No he llegado donde estoy solamente por mi físico. Trabajo duro para asumir nuevos retos.
¿El del teatro tal vez?
Ese es el más que más ilusionado me tiene. Me subiré a las tablas londinenses próximamente. Ya siento los nervios en el estómago porque ya sabes que dicen que ahí es donde se reconoce a los buenos actores. Haré "Macbeth" y me dirigirá Kenneth Branagh.
Con quien trabajó en "Sleuth", uno de sus últimos proyectos...
Una experiencia maravillosa en la que compartí protagonismo con Sir Michael Caine. No pude estar mejor rodeado. Me sentí muy feliz y gratificado porque la película tuvo unas críticas estupendas. Es la mejor recompensa que un actor puede tener.
Hay quien dice que es el Michael Caine de este siglo.
¡Qué más quisiera yo! Michael es un grandísimo actor que ha destacado en todos los campos que ha interpretado. Es un actor inconmensurable y su calidad como persona está por encima de su talento, así que imagínate... Me enorgullece que me contemplen como su sucesor, pero me falta mucho por demostrar todavía para ganarme el respeto de la profesión, del público y de la crítica.
¿Le debe todo a esta profesión?
Siempre estaré en deuda con ella por la felicidad que me ha aportado. Me ha gratificado como actor y como persona porque en este trabajo encontré a la madre de mis hijos que son, hoy por hoy, mi razón de vida.
¿Y si un día quieren seguir sus pasos?
Son tan pequeños que no quiero plantearme esa posibilidad hasta que pasen unos cuantos años. Yo quiero, como te decía antes, que sean unos niños felices, que crezcan ajenos a la fama de sus padres y a las consecuencias que nuestra popularidad pueda tener. Quiero que estudien, que se hagan personas y, cuando llegue el momento de la verdad, que elijan su destino. Si quieres seguir mis pasos les ayudaré porque este trabajo es mágico y serán tan felices en él como lo soy yo. Estoy seguro.
Sin embargo, los tiene alejados de Hollywood.
Vivimos en Londres porque, al margen de que es mi ciudad de nacimiento, es desde donde decidí dirigir mi carrera hace tiempo. Los años me han demostrado que no hace falta cruzar el charco para trabajar en el cine. Por lo menos, yo lo estoy llevando bien. Aquí ellos tienen su ambiente y, lo que es más importante, su entorno familiar.
La distancia no ha impedido que se haya convertido en un imprescindible..
Qué más quisiera yo. Aquí te tienen en cuenta en función de lo último que haces. No me considero el mejor de todos, como te puedes imaginar, pero lucho por mejorar cada día por si lo consigo. Mi futuro en esta profesión depende de si lo consigo.
¿Hay algo que le incomode?
Las escenas de sexo no me interesan nada. No es por el hecho de desnudarse en sí sino porque considero que pocas veces aportan algo importante. Soy de los que piensan que es mejor insinuar. Es más excitante medio enseñar que mostrarte desnudo.
Y eso que fue pionero en Hollywood...
Es verdad y no me avergüenzo de ello. Fue algo natural, lo exigía el guión. Salía de una bañera y me secaba el cuerpo. ¡No iba a salir vestido de la ducha! Era un desnudo muy digno que, además, me proporcionó una candidatura al premio Tony de teatro.
Dicen que se dispararon las ventas de entradas.
(risas) Sí, sobre todo por parte de las chicas y en la sesiones matinales (carcajadas)
Me da la sensación que es muy consciente de su capacidad de seducción.
En mucha menor escala de lo que piensas. No voy por la vida de rompecorazones ni coleccionando conquistas. Soy un hombre normal, que también sufre desengaños amorosos y que intenta levantar la cabeza cuando las cosas no van bien. La belleza importante es la que está dentro de cada uno.