El cardenal arzobispo de Madrid,
Antonio María Rouco Varela, ha sido elegido contra todo pronóstico nuevo presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE). En su primer discurso tras su elección, ha ofrecido una "relación leal" con el Gobierno "pensando en el bien común".
Todo indicaba que los prelados optasen por la continuidad y reeligieran a Blázquez para renovar en el cargo por un trienio más. Pero no ha sido así. El episcopado ha elegido a su predecesor, que ha estado al frente de la CEE durante seis años y a Blázquez para ocupar la Vicepresidencia de la Casa de la Iglesia. Se trata de la primera vez en la historia del episcopado español en el que no se ha reelegido al presidente anterior después de haber cumplido sólo un trienio al frente de esta institución.
Coincidiendo con las elecciones generales y en medio de la difícil situación en la que se encuentran las relaciones Iglesia-Estado, los 78 obispos españoles con derecho a voto han elegido a aquel que se ha enfrentado a José Luis Rodríguez Zapatero. El cardenal arzobispo de Madrid ha protagonizado importantes manifestaciones públicas, como la del encuentro de las familias de la plaza de Colón del 30 de diciembre, de las que se hicieron eco los dirigentes socialistas para criticar más si cabe a la cúpula de la Iglesia.
Entre estos dos obispos, Blázquez y Rouco, existen pocas diferencias teológicas. Los colocan a ambos en el sector "conservador" y han seguido prácticamente el mismo camino. Sin embargo, a la hora de enfocar el papel de la Iglesia en la sociedad actual y las relaciones con el mundo de la política, muchos consideran que Blázquez ha apostado por la moderación frente a la implicación de Rouco en los intentos de que la Iglesia ocupe el lugar en la escena pública que hasta ahora había tenido.
La fuerza del liderazgo de Rouco contrasta con la apuesta por el diálogo de Blázquez. Algunos creen que la presidencia de Rouco podría ser la conveniente si el PSOE gana las elecciones del 9 de marzo para adquirir la fuerza suficiente para "luchar" contra un nuevo Gobierno socialista cuyo dirigente ya ha anunciado que "pondrá los puntos sobre las íes a los obispos".
Discurso del nuevo presidenteEn su primer discurso como presidente de la CEE, el recién nombrado presidente ha abordado la relación de la CEE con las autoridades políticas desde el punto de vista de la lealtad "pensando en el bien común". Además, Rouco ha informado que, en ese sentido, "nos guiamos por dos documentos del Concilio Vaticano II" como son La Declaración sobre la Libertad Religiosa
"Dignitatis humanae" y La carta pastoral (capítilo IV) "Iglesia en el mundo de nuestro tiempo"
El cardenal arzobispo de Madrid, ha expresado su asombro y agradecimiento "por el amplio eco que ha suscitado la renovación de los cargos de la Conferencia Episcopal en los medios de comunicación social" porque, según ha explicado, se trata de "algo normal" que se realiza cada tres años en la Casa de la Iglesia.
Rouco Varela ha querido dejar claro que "el presidente de la Conferencia Episcopal no es el presidente de los obispos. Es el Santo Padre, el obispo de Roma". Ha añadido que el servicio a la CEE "es un servicio a la comunión de los obispos (...) dentro del marco histórico y cultural del país tratando de llevar el Evangelio a todos y siendo testimonio para la sociedad y el mundo".