En 1951 el hermético autor estadounidense, J.D. Salinger, disparaba al mundo la obra que le catapultó a la fama. “El guardián entre el centeno” (The Catch in the Rye) pronto se convertiría en el icono de la rebeldía adolescente de los años 50 y 60. Sin embargo, algunos jóvenes llevaron la visión tormentosa de su protagonista, Holden Cualfield, al extremo de convertirse en asesinos. Por Miriam Carmona
El autor de “El guardián entre el centeno”,
J.D. Salinger, falleció el pasado 28 de enero consciente o no de la leyenda de que su obra sirvió de inspiración a algunos de los más viles asesinos de los años 80. De hecho, son muchos los que saben de este escritor porque el asesino de John Lennon llevaba un ejemplar consigo el día que mató al ex componente de los Beatles.
Este libro, que llevó a Salinger a lo más alto, ha sido el preferido de desequilibrados mentales y personajes ilustres a partes iguales. Ha sido a su vez la obra de lectura obligada de colegios de todo el mundo, así como la que más peticiones de censura ha acumulado.
Su protagonista, Holden Cualfield, se convirtió en un
icono de la rebeldía adolescente durante los años 50 y 60. Su historia, la de un joven solitario, depresivo, a veces borracho y, sobre todo, atormentado con su propia vida y con los que le rodean -a excepción de su hermana pequeña-, conmovió a la sociedad norteamericana de la época y aún hoy suma tanto seguidores como detractores.

Como Holden, Salinger fue un tipo
excéntrico que vivió obsesionado con preservar su intimidad hasta el punto de renunciar a la vida pública en 1963, año en el que publicó su última novela
"Raise high the roof beam, carpenters".
El carácter
misógino y depravado de Salinger, según sendas biografías que publicaron su ex amante y su hija, fue clave para moldear la personalidad del protagonista de "El guardián entre el centeno". Para conseguirlo, se sirvió de un lenguaje ofensivo y de continuas referencias al alcohol, las drogas y la prostitución. Algo que llevó a muchos a pensar que este relato, escrito en primera persona, albergaba un mensaje encubierto para futuros matarifes.
Mark David Chapman, asesino de John Lennon, fue uno de ellos. La mañana del 8 de diciembre de 1980 se hizo con un ejemplar de la obra de Salinger, que le acompañaría horas después en el momento de matar con cinco tiros al ex Beatle.
Un año después, engrosando así la leyenda macabra de las páginas escritas por Salinger,
John Hinckley, Jr., quien también andaba obsesionado con el libro, intentó matar a
Ronald Reagan, por entonces presidente de los Estados Unidos, para impresionar a una joven Jodie Foster a la que acosaba.
Una tercera muerte ha valido para que este libro sea calificado de “maldito”:
Robert John Bardo también llevaba el libro consigo el día que asesinó a la actriz
Rebecca Shaeffer en su apartamento.

Directores y guionistas de cine también han contribuido a hacer más intenso el misterio que envuelve a este libro. Las páginas escritas por Salinger y su controvertida personalidad han servido de inspiración para varias películas de ficción.
Quizá la más famosa sea
Conspiración (Conspiracy Theory), dirigida por
Richard Donner y estrenada en 1997. En ella,
Mel Gibson interpreta a un taxista de Nueva York, Jerry Fletcher, a quien le obsesionan las conspiraciones y que compra un ejemplar de "El guardián del centeno" cada vez que lo ve en un escaparate.
En 2007, se estrenó
Chapter 27, una cinta que retrata el perfil psicológico del verdugo de Lennon. Dirigida por
Jared Leto, la película tiene múltiples referencias al libro de Salinger.
Leyenda urbana o no, lo cierto es que cabe preguntarse si la historia de Salinger pudo influir en estos perturbados mentales. Personalidades trastornadas a las que quizá el libro del autor estadounidense terminó de desequilibrar.
¿O es que el genial escritor fallecido tampoco andaba muy cuerdo?