crítica de cine
[i]Precious:[/i] Nunca hay que dejar de buscar la luz al final del túnel
sábado 06 de febrero de 2010, 14:14h
Todos los años suele aparecer alguna pequeña y modesta producción que, para sorpresa de todos, especialmente de su director y de sus actores, recibe tan buena acogida por parte de la crítica y del público, que tiene la fortuna de saltar a los circuitos más importantes de la industria cinematográfica y colarse hasta en los Oscar.
Igual que ocurrió con la cinta india Slumdog Millionarie la pasada temporada, Precious, dirigida por el norteamericano Lee Daniels, cuenta ya con seis nominaciones para conseguir la dorada estatuilla y el éxito de público y de crítica ha sido unánime en todos y cada uno de los festivales a los que se ha presentado.
La lluvia de premios empezó en Sundance, cuna del cine “Indie”, donde la cinta basada en la novela Push de Sapphire se llevó tres galardones, entre ellos el más importante, el Gran Premio del Jurado a la Mejor Película. Enseguida Cannes se interesó por ella para incluirla en su certamen de forma no competitiva y allí no paso desapercibida, como tampoco lo hizo en San Sebastián, donde obtuvo el Premio del Público por votación popular, y eso que se trata de un desgarrador melodrama que a muchos podría echarles para atrás.
Claro, que cuando un tremendo drama tiene un final no tan trágico como se espera, que apela a las segundas oportunidades, al coraje y a la autosuperación, la cosa cambia. Y es ese modesto buen sabor de boca que al espectador le queda después de asistir a la terrible existencia de Preciuos, la protagonista, el que hace que uno no se quede sólo con las violentas imágenes de intimidación, menosprecio y dolor que muestra la historia. Seguramente en ello esté la clave del éxito de la adaptación de la durísima novela de la escritora neoyorquina y se nota que Daniels sabía bien hasta dónde podía llegar con el público, de modo que la cinta es mucho menos explicita que la novela e incluso se ha permitido introducir elementos fantasiosos en forma de casposos videoclips, pero que constituyen la única evasión que la mente de la desgraciada chica encuentra durante los momentos más duros del largometraje.
En todo caso, donde el triunfo de Precious se hace más evidente es en el capítulo de las interpretaciones. Las dos actrices protagonistas, madre e hija en la ficción, son lo mejor del filme y, de hecho, muchos de los premios que ha recogido Precious han sido para ellas, quienes ahora, además, acaban de ser nominadas para los próximos premios Oscar. Gabourey Sidibe es la maltratada hija, una joven con obesidad mórbida de 16 años que ya ha dado a luz a dos hijos fruto de las violaciones a las que le somete su propio padre, y su elección para el dramático rol no resultó fácil. Daniels ya había entrevistado a 400 candidatas cuando apareció esta administrativa de 26 años que apenas se había preparado el papel, pero que convenció al director desde el primer momento.
Por otra parte, la pérfida y cruel progenitora ha dado a Mo’nique, actriz cómica de la televisión norteamericana, el Globo de Oro a la Mejor Actriz de Reparto y es la dura rival con la que tendrán que competir las demás estrellas nominadas para esta categoría en los Oscar, entre ellas, Penélope Cruz.
En el reparto también hay pequeños papeles para estrellas ya consagradas, como la irreconocible Mariah Carey, sin una gota de maquillaje, que interpreta a una trabajadora social y Lenny Kravitz en lo que es su primer papel cinematográfico.