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impotencia e inhibición

El sobrepeso en la población española reduce su vigor sexual

miércoles 10 de febrero de 2010, 08:44h
El incremento del sobrepeso en la población española está aumentando los índices de disfunción sexual. Los hombres con sobrepeso son más propensos a la impotencia sexual y la mujeres a la inhibición de la libido.
El incremento del sobrepeso en la población española está aumentando los índices de disfunción sexual, según datos del Instituto de Medicina Sexual, dados a conocer hoy por su director, el doctor Mariano Rosselló, urólogo y andrólogo, con motivo de la Semana Europea de la Salud Sexual, que se celebra del 8 al 14 de febrero. Ya un estudio portugués publicado el pasado noviembre en la revista Journal of Sexual Medicine advertía de que a medida que crece la incidencia del síndrome metabólico (una enfermedad ligada al sobrepeso) “más individuos podrán experimentar disfunción sexual”.

Diversos estudios han demostrado que las personas con sobrepeso tienen el doble de riesgo de presentar disfunción eréctil y las obesas son 25 veces más propensas a sufrir problemas sexuales que aquellas que tienen un peso normal. Unos 6 millones de españoles mayores de 18 años (17%) tienen problemas de obesidad, casi un 2 % más que en 2008 (15,6%), y un 36,6 % sobrepeso, un 1 % más que el año anterior (37,8%), según la última Encuesta Europea de Salud 2009.

“Disponemos de múltiples evidencias de que los pacientes que sufren problemas de peso desarrollan dificultades considerables que afectan no sólo a la comunicación con sus parejas, en lo relativo a sentimientos y necesidades, sino también a una mayor o menor satisfacción posterior a las relaciones sexuales”, señala el doctor Rosselló.

El sobrepeso afecta a la autoestima y al deseo sexual pero lo hace de manera diferente en hombres y mujeres. “Los hombres con sobrepeso son más propensos a sufrir de impotencia sexual y las mujeres de falta de deseo, de inhibición de la libido”, explica el doctor Rosselló. Se estima que el 68 % de las obesas tenían insatisfacción sexual, mientras que sólo el 46.3 % de las mujeres de peso normal presentan insatisfacción. Un trabajo de la Facultad de Medicina de la Universidad de Sao Paulo (pendiente de publicación) concluye que los varones que sufren un sobrepeso considerable tienen posibilidades muy altas de sufrir una inminente disfunción eréctil. En el caso de las mujeres, según los datos recogidos por el doctor Shah de la Universidad de San Luis (EE.UU), la insatisfacción sexual en las mujeres con sobrepeso es mayor en la posmenopausia, con hiperglucemia relacionada con el sobrepeso.

Además de los factores psicológicos existen causas fisiológicas que relacionan sobrepeso y disfunción sexual. Un estudio del Departamento de Bioquímica y Urología de la Universidad de Boston publicado en la revista de la Federación Europea de Sociedades Bioquímicas en octubre pasado demostró que la deficiencia de andrógenos y la disfunción endotelial (ligada a la grasa abdominal) podría ser el vínculo entre obesidad y disfunción eréctil.

Reducir de peso
Una de las primeras medidas que recomiendan los expertos para disfrutar de la vida sexual es la reducción del peso. Una investigación de la Universidad de Duke (en Estados Unidos) mostró que 68 % de las mujeres con sobrepeso no se sentía atractiva sexualmente. Un año después de emprender una dieta, sólo 26 % seguía pensando así. Al principio, el 63 % no quería que las vieran desnudas, pero sólo 34 % opinó igual un año después. Al comenzar el estudio, 21 % de las mujeres dijo que no disfrutaba de las relaciones sexuales y sólo 11 % respondió así después de un año. “Los pacientes obesos nos aseguran que con perder un poco de peso se sienten 10 a 20 años más jóvenes en lo que a vida sexual se refiere”, destaca el doctor Rosselló.

Un estudio realizado el pasado año por la Asociación para la Investigación de Disfunciones Sexuales en Atención Primaria (AIDS-AP) indicaba que el 27 % de los españoles habían declarado que la parcela más insatisfecha de sus vidas era el sexo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que para disfrutar de una vida sexual completa han de coexistir varios factores como: la posibilidad de disfrutar de una actividad sexual reproductiva, el ejercicio de la sexualidad sin temores o vergüenzas y, finalmente, una actividad sexual libre de trastornos orgánicos, enfermedades o alteraciones que las entorpezcan.