Haití: un mes después del terremoto
sábado 13 de febrero de 2010, 01:54h
A un mes del temblor que sepultó a Puerto Príncipe la comunidad internacional sigue volcada en ayudar a este país caribeño, como un gesto de concienciación e incluso remordimiento, por haber tenido en el olvido a esta nación gobernada por la ausencia de institucionalidad estatal. Sobre todo, los “golpes de pecho” han venido por parte del eje interamericano que por fin ha abierto los ojos y se ha puesto de acuerdo para ayudar al siempre renegado Haití.
Sin embargo, la reconstrucción de Haití requiere más que el gesto filántropo de un mundo conmovido por una realidad que lleva años, décadas e incluso siglos arraigada en el país más pobre y marginado de América. Como bien dijo el secretario general Adjunto de las Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios, John Holmes, hay que ver en esta tragedia una “oportunidad” para recomponer de fondo a la nación y establecer las bases de un Estado viable que pueda salir a delante sin que dependa de las misiones humanitarias o de los gobiernos extranjeros, como ha venidos siendo hasta ahora.
Para ello, es necesario que Haití se le permita ser partícipe directo en el escenario internacional, sobre todo aquel que conforma su hemisferio, a fin de que pueda transitar por la senda del progreso con sus propios pies. Por lo que las ayudas internacionales a este país, deben ser concebidas de cara a ser un instrumento de superación mas no de dependencia, ya que el las autoridades haitianas deben asumir concienzudamente su cuota de responsabilidad, porque las 230.000 víctimas que dejó tras de sí el terremoto de hace un mes, también fueron resultado de la negligencia de una nación sin Estado.
Confiemos que la solidaridad hacia Haití no sea una “moda” pasajera como muchas iniciativas humanitarias del pasado, sino una respuesta seria y honesta hacia un país que jamás ha vislumbrado una alternativa segura de futuro.