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Crónica

Chávez: el “Showman” latinoamericano

sábado 13 de febrero de 2010, 11:32h
Programas de radio y televisión, discursos interminables y una columna en un diario venezolano convierten a Hugo Chávez en el “showman” de la política latinoamericana. Sin embargo, esto resulta poco para el mandatario “bolivariano” quien busca hallar con su nuevo espacio radial “Chávez... de repente” otro frente mediático con el que poder sostener su resentida popularidad y atacar a sus detractores.
“Cuando usted oiga un golpe de arpa tramao (acorde propio del arpa llanera venezolana) pudiera ser que viene Chávez...de repente. Es de repente, a cualquier hora, pudiera ser a media noche, de madrugada... De repente, nos sentamos aquí a trabajar y a tomar decisiones, a firmar cosas y a informar”. Con estas palabras el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, abrió su recién estrenado programa de radio 'Chávez... de repente', con el que quiere acentuar la batalla mediática que libra con aquellos grupos de comunicación a los que califica de “oligarcas”.

El mandatario aseguró que este espacio es el nuevo arsenal de su “artillería de pensamiento”. Una estrategia de carácter propagandista y proselitista que arrancó hace 10 años con su programa dominical 'Aló Presidente' y a la que se le han sumado una columna titulada 'Las líneas de Chávez' y este nuevo espacio radial, a fin de hacer frente a las informaciones difundidas por los medios de comunicación independientes que se muestren críticos ante las políticas de su Gobierno.

El líder suramericano busca sostener el mito que lo llevó al poder hace once años mediante el culto hacia su persona. Para ello hace uso de las 73 emisoras del circuito Radio Nacional de Venezuela, seis canales de televisión y de los diarios ‘Vea’ y ‘Últimas Noticias’, a la vez que irrumpe, sin previo aviso, en los hogares venezolanos a través de sus cadenas de radio y televisión con intervenciones que pueden llegar a prolongarse por horas.



Pero tales esfuerzos no parecen obrar mucho a favor de la imagen de Chávez, cuya popularidad se “apaga” a la par que el país se queda sin luz por la grave crisis de suministro eléctrico que padece y se vacían los bolsillos de la maltrecha economía venezolana, tras la devaluación de su moneda en más de un 50 por ciento.

Según una encuesta del Instituto Venezolano de Análisis de Datos (IVAD), publicado por el portal 'libertadigital.com', el 30 por ciento de los encuestados no confían en liderazgo de Chávez y el 21,6 por ciento le tiene poca confianza, mientras que el 15,7 por ciento confia en él.

El sondeo también indica que sólo el 36 por ciento se declara abiertamente chavista, en contraste con el 33,4 por ciento que difieren del Gobierno y el 26,1 restante que se dice no simpatizar con ninguna de las opciones. Dichos porcentajes, ponen en duda los niveles de apoyo popular en los que se ampara el presidente venezolano para llevar a cabo un proyecto político que depende de su figura para sobrevivir. No en vano, el gobernante venezolano se ha convertido, a lo largo de estos onces años, en la principal marca de exportación del proceso revolucionario que lidera.

El marketing de la revolución

PIE DE FOTOEl color rojo no es el único símbolo insigne del actual modelo político venezolano, sino también la imagen de su gobernante, la cual el propio Hugo Chávez explota tanto de cara a la galería de los medios de comunicación, como en los enormes afiches y pancartas que adornan los edificios, los autobuses, los trenes, las autopistas y las carreteras del país.

Todo esto se ha sumado a la comercialización de souvenirs, juguetes e incluso disfraces alegóricos al otrora teniente coronel, siendo el más curioso de estos objetos, el célebre 'Chavecito', un muñeco con las dimensiones del Ken de la Barbie que comenzó a venderse en las navidades de 2005, y que puede adquirirse en versión casual o revolucionaria. La primera con boina y guayabera roja, y la segunda con el emblemático uniforme de la división de paracaidistas de Venezuela.

La tecnología tampoco ha estado exenta del proceso, de hecho le ha tocado “socializarse” a favor de la “revolución”. Un ejemplo de ello es el lanzamiento al mercado venezolano en 2009 del “Vergatario”. Se trat del primer teléfono móvil de bajo coste ensamblado en Venezuela. Del mismo modo, el Gobierno lanzó en 2007 una línea de “ordenadores bolivarianos” con la ayuda de la empresa china Langchao, actualmente conocida como Inspur.

“Culebrones socialistas”

Otro de los escenarios que Hugo Chávez quiere abordar para difundir la marca de 'Socialismo del siglo XXI' es el del género de la telenovela. A principios de este año en una de sus acostumbradas alocuciones dominicales de 'Aló presidente', el mandatario confesó su afición por los culebrones, de los que se declara “adicto” desde 1992, año en que estuvo encarcelado por la intentona golpista que buscó derrocar al aquel entonces presidente, Carlos Andrés Pérez.

Por esta razón, instó a los guionistas y productores audiovisuales de ese país, como el cineasta Román Chalbaud y el novelista Luis Brito, a que produzcan telenovelas que difundan valores “sociales y revolucionarios”, que se alejen de la trama de las “capitalistas”. Una idea que comenzó a incubarse hace un par de años, con unos experimentos producidos por el canal del Estado, Venezolana de Televisión, que no cosecharon muchos éxitos de audiencia, pese a contar con la subvención íntegra del Gobierno.

No obstante, el endurecimiento de las medidas contra los medios de comunicación quizá obliguen a los canales menos críticos con el chavismo a replantearse el argumento de sus producciones dramáticas, por lo que es cuestión de tiempo que la cultura de los culebrones en Venezuela comience a reinventarse con títulos como "Rojo es mi corazón", "Revolucionada de amor" o "Uranio ‘el rojo’”. Pero mientras se cuece el boom de la “telenovela socialista”, la imagen de Chávez seguirá irrumpiendo “de repente” en el día a día de los venezolanos.