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inversión en i+d

Los científicos se echan a la calle para que el Gobierno no lastre el progreso

domingo 28 de febrero de 2010, 17:41h
Los científicos españoles se echarán a la calle el próximo 6 de marzo para reclamar al Gobierno un esfuerzo en I+D. Denuncian que el Ejecutivo se jacta de apostar por la investigación, pero cierra el grifo cuando la crisis ahoga. EL IMPARCIAL ha hablado con varios investigadores sobre los problemas que aquejan al sector y sobre una polémica y multimillonaria subvención de Ciencia e Innovación a la cocina vasca, procedente de fondos del Plan E. Los científicos rompen su silencio y lo hacen por supervivencia, a la espera de que alguien recoja el guante.
El Ministerio de Ciencia e Innovación, dirigido por una ministra procedente del ramo, no ha sido uno de los más beneficiados por las arcas del Estado desde que el Gobierno cayó en la cuenta de que había que recortar gastos, dada la acuciante situación económica. La discreta Cristina Garmendia, centrada en su cartera y no proclive a declaración alguna que escape de sus competencias, ha acogido con aparente aplomo y sin alarma un descuento de ayudas en el organismo de las becas y subvenciones al progreso intelectual-científico del país. Ni siquiera la salida del Departamento de uno de sus más estrechos colaboradores, el ex secretario de Estado Carlos Martínez, tuvo relevancia pública, en un nuevo ejemplo de la templanza con la que se acogen y difunden las turbulencias en el Ministerio.

Tampoco la manifestación que seis asociaciones de investigadores han convocado en Madrid para el 6 de marzo ha trascendido como sí lo hacen otras marchas en otros sectores. Quizá por eso la comunidad científica está inquieta, necesita dejarse ver y no sólo a los ojos de un Ministerio cuyo principal propósito es facilitar su labor como a los de un Ejecutivo que, en periodo de crisis, ha estimado que el Departamento de Garmendia puede continuar respirando con algo menos de oxígeno.

La Plataforma por la Investigación, la Asociación para el Avance de la Ciencia y la Tecnología en España, la Asociación Nacional de Investigadores Ramón y Cajal (Anirc), la Asociación Nacional de Investigadores Juan de la Cierva, la Asociación de Investigadores Parga Pondal y la Federación de Jóvenes Investigadores (FJI/Precarios) marcharán desde la Plaza de Colón hasta la Puerta del Sol para defender que la inversión en I+D no sólo ayuda a atajar la crisis, sino que también mantendrá a España "más tiempo alejada de ella". Juan de la Figuera, presidente de Anirc, expone a los lectores de EL IMPARCIAL que "lo que se debe entender es que el recorte en investigación no solo perjudica el día a día de los investigadores, sino que repercute en la sociedad en su conjunto porque la ciencia es la base de la calidad de la vida moderna".

Un comunicado conjunto de estas asociaciones denuncia que "las acciones que está tomando el Gobierno, o más bien la ausencia de ellas, ponen en peligro el futuro de la investigación" en este país, a la vez que contemplan con "incredulidad" los "escandalosos recortes presupuestarios en Ciencia, que han pretendido maquillarse por medio de la oferta de créditos". ¿Cuál es el significado de todo esto? "El recorte incide en su mayor parte sobre la investigación básica, no sobre la orientada hacia el desarrollo o la industria. Es una triste verdad. La caída de la investigación básica incide en no poder dar el salto a tener una I+D ligada al desarrollo económico del país",ha respondido a este periódico Juan Fernando Gallardo Lancho, profesor y científico del CSIC. Juan de la Figuera añade que "el desarrollo que supone el I+D es un valor seguro de futuro, por ello el resto de países europeos apuesta por él, para no quedar en desventaja con potencias como Estados Unidos y China".

Catalina Ruiz, vicepresidenta de Anirc, detalla que "los más afectados son programas tan importantes como el de la Investigación Científica y el de Energía y Medio Ambiente", lo que implica menos dinero para financiar proyectos -que incluye tanto el dinero necesario para llevar a cabo la investigación como para contratar a personal cualificado que la lleve a cabo-. Ruiz destaca asimismo la disminución en las ayudas a "centros públicos ya consolidados y que desarrollan áreas de I+D+i consideradas prioritarias dentro del VII Programa Marco", como el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat), cuyo presupuesto para este año es de 91 millones de euros, frente a 116 en 2009.

La Plataforma por la Investigación, que ha querido colaborar en este texto, ha señalado que "han aumentado las partidas destinadas a créditos para empresas a costa de congelar las partidas que verdaderamente importan, que son los sueldos fijos y las inversiones", si bien quiere dejar patente que la opinión que ofrece a este periódico no representa necesariamente la todos sus integrantes. También ha querido remarcar que "es de justicia reseñar la trayectoria positiva que ha mantenido el Gobierno en I+D". Precisamente por eso, dice, no entienden que se rompa "esta tendencia creciente".

Los polémicos 7 millones a la cocina vasca
Cartel de la manifestación del próximo 6 de marzo.Varios correos electrónicos recibidos por este periódico desde el ámbito académico han llamado la atención, además, por una jugosa subvención concedida a las nada desdeñables Ciencias Gastronómicas, con el impulso, gracias a 7 millones de euros -1.164 millones de pesetas-, del Basque Culinary Center, una fundación que cuenta con socios como Pedro Subijana, Juan María Arzak, Martín Berasategui o Karlos Arguiñano. Esta ayuda supone una excepción multimillonaria en un periodo de vacas flacas en el que los gastos no financieros del Ministerio han disminuido un 15 por ciento o en el que la retribución media mensual de un investigador del CSIC se ha quedado anclada en los 1.000 euros.

Garmendia dice que la gastronomía abarca "un amplio abanico de áreas de conocimiento con un impacto económico y social fundamental"; las quejas remitidas a EL IMPARCIAL –por personal investigador que ha preferido no revelar su identidad-, que "la tan necesaria austeridad no se prodiga financiando de forma tan sobresaliente a la alta cocina" y "cerrando el grifo" de un sector que genera trabajo y conocimiento, por tanto crecimiento para un país. El profesor Gallardo Lancho opina que "muchas de las supuestas inversiones" tienen una justificación meramente política. "Cuando muchos institutos y centros malviven por el escaso personal o falta de fondos se siguen creando nuevos institutos para satisfacer influencias políticas", valora el investigador del CSIC.

La ayuda en cuestión fue publicada en el BOE el pasado 31 de octubre y se otorgará, según reveló en su día ABC, "por anticipado" y "sin necesidad de constituir garantía". Fruto de la Basque Culinary Center nacerá la Facultad de Ciencias Gastronómicas, enmarcada en la oferta educativa de la Universidad de Mondragón y de carácter privado. A tal fin también han contribuido el Gobierno vasco (3 millones), la Diputación de Gupúzcoa (1 millón) y el Ayuntamiento de San Sebastián, que ha cedido terrenos. El grueso de los reproches se centra en la capacidad de atracción de los grandes cocineros que aglutina la fundación, que, en opinión de los críticos, podrían construir con dinero privado, porque privada será su categoría. En segundo lugar, los 7 millones de euros, según reconoce el propio Gobierno, se cargan de los fondos incluidos en el Plan E.

Sólo es necesario echar un vistazo rápido a la web en la que el Ejecutivo detalla este fondo de inversión local para advertir que, como admitió Garmendia, la subvención tiene carácter "excepcional". De hecho, "Ciencias Gastronómicas" es una novedad terminológica que ha servido para "calzar" -apuntan fuentes universitarias- esta práctica en el marco de disciplinas susceptibles de subvención. El Plan E persigue financiar "un conjunto de actuaciones que, por sus características, contribuyan en el corto plazo a dinamizar la economía y a favorecer poderosamente la creación y el mantenimiento de puestos de trabajo", frase que encaja con los fines del Basque Culinary Center, pese a las quejas de los investigadores que el 6 de marzo marcharán por Madrid, que opinan que hay mejores lugares en los que inyectar ese dinero. Sin embargo, como especifica el portal del plan, las ayudas no superarán los 5 millones de euros, dos menos de los cedidos a la cocina vasca.

La Plataforma por la Investigación opina que "es demagogo atacar estas partidas presupuestarias porque todos los sectores del conocimiento tienen igual derecho a las subvenciones" y porque "se podría usar ese mismo argumento para dedicar todo el dinero de I+D a pensiones o sanidad, que son todavía más necesarias para la sociedad". Fuentes de esta plataforma subrayan que "hay problemas más graves, como el desvío de fondos de investigación a otros ministerios y/o partidas no relacionadas con I+D".

Nuestro lugar en el mundo
Este hecho se enmarca además en el terreno de lo anecdótico si se atiende al escaso peso de esta cantidad respecto a la total que canaliza el Ministerio en un año. El problema de fondo es el que apuntaba Gallardo Lancho al referirse a que el grueso de el caudal económico del Departamento de Garmendia no se destina a la investigación básica. El profesor, preguntado por la relevancia real de la Ciencia en España y de los científicos españoles en el marco internacional, admite que la importancia es escasa. "Ocupamos un modesto puesto y frente a Japón o Estados Unidos hacemos un solemne ridículo, a pesar de la demagogia oficial". Juan de la Figuera, de Anirc, puntualiza que "los científicos españoles, tanto los que se encuentran realizando su periodo formativo en el extranjero como los que han emigrado, tienen una excelente reputación y están bien considerados en todas las áreas científicas". La Plataforma lo resume de la siguiente forma: "El Gobierno ha invertido miles de euros en la formación de cada investigador, pagando su formación desde la escuela primaria hasta los estudios universitarios y doctorales, pero, una vez que estas personas están en la plenitud de sus capacidades y pueden ser productivas con sus conocimientos para la sociedad, simplemente les dejan marchar, ya que no tienen puestos para ellos".

Las únicas vías para estos investigadores son el exilio, "con lo que estamos regalando el dinero invertido en su formación a otros países", apunta esta fuente, "o bien seguir sufriendo con becas y encadenando contratos temporales más períodos sin contrato hasta que consiguen una plaza". España es famosa en el extranjero, cuentan los especialistas consultados, por tener grandes investigadores que "realizan sus proyectos con poquísimos recursos y unos sueldos de vergüenza".

Y, de vuelta al principio, el problema de la invisibilidad. El principal. Cortar el grifo al Ministerio de Garmendia no vende periódicos ni da votos. Por eso salen a la calle, para anunciar que son un sector de población determinante para el resto. Han descubierto que el silencio ya apenas les da de comer ni tampoco saca a flote sus proyectos. El 6 de marzo, quizá alguien recoja el guante en la política para lograr de nuevo la calma en torno al Ministerio donde todo se desarrolla con normalidad. Aparente normalidad.






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