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El mapa de Piri Reis

miércoles 24 de febrero de 2010, 20:42h
En tiempos de Solimán el Magnífico, el imperio turco era conocido en Europa como la “Sublime Puerta”. El origen de dicho nombre hay que buscarlo en la entrada principal del palacio Topkapi en Estambul, un fastuoso complejo cuyas murallas sobrepasan los 5 kilómetros de longitud. Dentro, el lujo asiático adquiere toda su dimensión; alfombras milenarias, delicadas vajillas, un trono de oro macizo, y el famoso “diamante Topkapi”, que con sus 84 kilates es hoy uno de los mayores del mundo.

Pero hay otro tesoro en su interior si cabe aún más valioso. De hecho, aunque su imagen aparezca en los billetes de diez liras, puede decirse que tiene un valor incalculable. Se trata del mapa de Piri Reis, llamado así en honor a su autor. Fue Piri Reis el mejor marino de la historia naval turca, si bien su final resulta bastante menos glorioso que su trayectoria: murió decapitado por corrupto. El motivo, haber aceptado un soborno de los habitantes de Gibraltar a los que tenía sitiados por orden de Alí Bajá, el perdedor de Lepanto. Aún así, su ejecutoria fue excepcional. Hablaba perfectamente español, italiano, griego, árabe y portugués -aparte del turco, su lengua natal- y poseía una vasta cultura. Como estratega demostró sus dotes guerreando exitosamente contra mamelucos, venecianos y los Caballeros de la Isla de Rodas. Pero lo que le haría inmortal sería su cartografía.

Son más de doscientos los mapas de Piri Reis que han llegado hasta nuestros días. De entre todos, el del palacio Topkapi destaca especialmente por reflejar con una precisión casi fotográfica detalles del continente americano y de la Antártida. Conviene añadir que el mapa en cuestión fue elaborado en 1517, lo que da una idea de la escasa definición que en teoría debería tener. Pero no es así. Por ejemplo, la ubicación de las islas Canarias y las Azores es casi exacta. Al igual que la de la isla del Marajo, en la desembocadura del Amazonas, o las Malvinas. Por cierto, la primera no se descubriría hasta 1543, y las segundas en 1592.

Pero hay más. El área de Tierra del Fuego se prolonga como si fuera un delgado istmo que casi enlaza con la Antártida, donde vuelve a ensancharse. Hoy se sabe que efectivamente dicho puente existió, pero hace la friolera de 11.000 años. Actualmente, parte de él se halla sumergida, y el resto descansa bajo toneladas de hielo antártico. ¿De dónde obtuvo entonces el almirante turco los datos para elaborar su mapa con tanta exactitud? El mismo dejó escrito que se basó en una veintena de antiguos dibujos -algunos de ellos en piel de gacela, y custodiados celosamente por el Archivo General de Estambul-. Identifica uno de ellos con uno de los mapas utilizado por Colón para llegar a América, y con respecto a otros muy característicos asegura que son de la época de Alejandro Magno. Se ha llegado a barajar la hipótesis de que Piri Reis tuviese en su poder antiguos manuscritos de la biblioteca de Alejandría, aunque evidentemente se trata sólo de suposiciones. Con todo, desde que se descubriera el mapa en 1929, muchos son los que han tratado de desentrañar su origen, sin haber encontrado todavía una explicación convincente. Sí hay, en cambio, un dictamen pericial del servicio cartográfico de la marina estadounidense; a su juicio, el detalle de los accidentes geográficos y ubicaciones exactas es de una precisión imposible para la época. Y eso que entonces no había GPS…

Antonio Hualde

Abogado

ANTONIO HUALDE es abogado e investigador de la Fundación Ortega y Gasset

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