España, paraíso del turismo abortista
Javier Cámara
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javiercamaraelimparciales/12/12/24
viernes 26 de febrero de 2010, 00:35h
El Gobierno se ha salido con la suya, ha ganado la batalla del aborto y sigue adelante con su oscuro plan para cambiar el modelo de sociedad española. Lo ha conseguido, nos ha dividido todavía más. Tengo curiosidad por saber en cuánto tiempo dejaremos de sorprendernos de que una niña de 16 años nos diga con absoluta normalidad que viene de matricularse en un curso de inglés y de abortar.
Zapatero tiene motivos para estar contento. No ha dejado de repetir que por fin la ley otorgará seguridad jurídica a la mujer y disminuirá el número de abortos. Pero, ¿qué harán si esto no es así, maquillarán los datos –como hacen con los parados o las víctimas de accidentes en carretera– para demostrar que la ley es buena?
Dentro de dos años, cuando la estadística nos ofrezca el número de abortos, ¿creen ustedes que habrá menos de los 115.812 practicados en 2008? ¿Esperan, igualmente, que la ley reduzca las casi 15.000 intervenciones en adolescentes?
Pues miren que creo que no, a pesar de que se impondrá una educación sexual obligatoria a gusto del PSOE en los colegios y de que la mayoría de los anticonceptivos estarán financiados por el Sistema Nacional de Salud, es decir, subvencionados por ustedes y por mí.
Me gustaría equivocarme, pero mucho me temo que España verá aumentar su fama de paraíso para el turismo sanitario al tener las mujeres, a partir de ahora, derecho a someterse a un aborto con cargo a la sanidad pública. Repito, a cargo de su bolsillo y el mío. Así, no será raro ver cómo aquellas mujeres de nuestro entorno europeo a las que sí se les cobra por abortar en su país se vienen a ver La Sagrada Familia de Barcelona o el Museo del Prado de Madrid y de paso a someterse a lo que eufemísticamente llaman "una interrupción voluntaria del embarazo".
Abundando en la cuestión, si no comparto el fondo de la nueva ley, tampoco me parece aceptable la forma en la que se ha aprobado. El Gobierno ha demostrado su cobardía al someter a criterio del Senado con dos semanas de antelación la nueva Ley del Aborto.
Y digo yo: ¿A qué se debían las prisas por aprobar la reforma de la Ley del Aborto? ¿Tanto temían los efectos que pudiera haber provocado la manifestación del próximo 7 de marzo organizada por asociaciones provida? ¿Han calculado en Ferraz qué coste electoral tendrá la aprobación de esta ley para el Gobierno de Zapatero?
Igualmente, me pregunto: ¿Estaría dispuesto el Gobierno a derogar la ley si se demuestra ineficaz? ¿No debería una ley tan importante necesitar más consenso para su aprobación? ¿Ha pensado el PP qué va a hacer con esta ley si gana las próximas elecciones?
A la espera quedo de ver las medidas que eviten que España se convierta en este paraíso para abortistas y de lo que dé de sí el recurso del PP ante el Constitucional de la reforma aprobada. Si este Tribunal no se opone, en verano empezará a aplicarse la ley y sólo quedará entonces esperar que cada uno actúe en conciencia.
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Periodista
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javiercamaraelimparciales/12/12/24
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