Orlando Zapata, conciencia de Cuba
viernes 26 de febrero de 2010, 02:53h
Pocas veces la disidencia cubana ha adquirido tanta notoriedad como esta semana. Lo peor es que dicha notoriedad ha tenido su origen en la muerte de Orlando Zapata, fallecido tras una huelga de hambre durante la cual las autoridades de la isla le infligieron todo tipo de torturas. A medida que pasan los días se van conociendo detalles a cual más espeluznante del trato que el régimen cubano dispensa a los que osan reclamar libertad. Privación de sueño e ingestión de líquidos, frío y calor extremos, palizas y otro tipo de medidas “revolucionarias” tendentes a doblegar la resistencia de una persona. Medidas, por cierto, aplicadas no sólo a Orlando Zapata, sino a otros muchos presos políticos cubanos, cuyo único delito ha sido opinar en contra de la dictadura totalitaria que oprime a la Isla.
La oposición cubana tiene un mérito enorme. No sólo por su palmaria carencia de medios, unida al control casi draconiano al que son sometidos por las autoridades castristas, sino al indecente silencio de sus vecinos de continente. Excepción hecha de Estados Unidos y Colombia, prácticamente ninguna de las naciones del continente americano ha sido capaz de denunciar la situación de los opositores cubanos. Chávez y sus paniaguados comparten los métodos de Fidel y Raúl Castro, hasta simpatizan con ellos. Baste sino echar un vistazo a la forma de reprimir las protestas estudiantiles en Caracas, o cómo los Kirchner persiguen a los medios de comunicación que denuncian la precaria situación de Argentina. Por fortuna, el sentido común parece haber surgido de repente en Europa, donde hasta José Luis Rodríguez Zapatero se ha pronunciado -no le ha quedado más remedio- en contra de la violación de los derechos humanos en Cuba. No se sabe si ello habrá sido producto del clamor de la madre de Zapata, pidiendo a los gobiernos que apoyan a Castro que dejen de hacerlo, pero al menos ha removido más de una conciencia. Ojalá el símbolo de Orlando Zapata sirva para poner fin a más de medio siglo de oprobio.