PP y CiU se tiran los tejos
José Antonio Sentís
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directorgeneralelimparciales/15/15/27
martes 16 de marzo de 2010, 21:55h
La memoria selectiva es tomada como una virtud de la política. Los juegos de alianzas y desafectos se suceden sin más causa ideológica que los justifique que las necesidades coyunturales del poder.
Por eso, con la tramoya de la crisis al fondo, podemos pensar ahora que estamos en un nuevo escenario de las relaciones entre los partidos. Y en el horizonte se apunta una nueva confraternización entre el PP de Rajoy y la CiU de Artur Mas y Duran Lleida.
Lejos queda el Pacto del Tinell que situaba en el lazareto de los leprosos a los de Rajoy por parte de la insólita unión entre nacionalistas liberalcristianos (CiU), socialistas (PSOE), independentistas republicanos (ERC) y comunistas verdes (ICV).
También está lejos la firma ante notario de Artur Mas para asegurar que no pactaría con el PP. Al notario se le ha olvidado, lógicamente y Mas se acuerda menos que Rajoy, es decir, casi nada.
Por el contrario, las encuestas para Cataluña, con elecciones antes de final de año, apuntan a una holgada victoria de CiU, quizá al borde de la mayoría absoluta. Lo que significa que puede conseguirla, pero más bien que no lo logrará, atendiendo al comportamiento electoral catalán de los últimos tiempos. Y, si no la obtiene, tendrá que pactar con una minoría, a ser posible que moleste poco. Y ahí, en el terreno de no incordiar, el PP es ideal, porque su reino no es del mundo de esa autonomía, pues sus aspiraciones son muy otras, como resulta evidente.
El experimento se ha realizado con anterioridad, y el PP fue un socio cómodo. Realmente, suele serlo, y si no, que se lo digan a Patxi López, al qque no le han sacado una cana desde que pactaron en el País Vasco.
Pero, sin exigencias grandes, es cierto que un apoyo del PP a CiU en Cataluña justificaría un acuerdo razonable de ésta a Rajoy si estuviera en disposición de gobernar tras las siguientes generales.
De momento, ya se vislumbran intercambios de regalos, aunque aún no de anillos. CiU está muy irritada con la política económica de Zapatero, y tampoco se siente feliz con su posición periférica en el territorio que justifica su existencia. Y si no rompe amarras con el PSOE es porque le encanta a la formación catalana aparentar centralidad y sentido de Estado, porque eso también vende electoralmente en Cataluña. Pero por análisis y por convicciones, sabe que atarse al mástil de Zapatero es asegurar su imparable descenso al fondo marino.
Por el contrario, los presupuestos ideológicos de CiU están muy cerca del PP, y sólo se diferencian en el factor nacionalista. Un asunto relevante en determinadas ocasiones de la política, pero intrascendente cuando están en juego las cosas de comer, es decir, la economía.
Se puede apostar a que CiU esperará una época de prosperidad para desempolvar su catalanismo dizque radical. Pero su sentimiento patriótico es secundario cuando tienes algún millón de parados, algunos o muchos cortes de luz, bastantes millarse de empresas familiares en quiebra y una población inmigrante desubicada en la era de las vacas flacas.
Y, por parte del PP, sin duda puede aparcar, como en anteriores ocasiones, su opinión sobre las veleidades secesionistas ante el caramelo de un respaldo de la coalición catalana a su presunto gobierno.
La posición común contra la subida del IVA marca tendencia. Porque la última noticia que habíamos tenido es que CiU iba a apoyar las medidas anti crisis de Zapatero en el contexto de un Pacto de Estado.
Se haya o no dado cuenta CiU de que el Pacto era una simple artimaña gubernamental para ganar tiempo, o haya visto que entre las medidas de Zapatero están (como era previsible, por otro lado) las que más afectan a la base de la sociedad catalana (subida de impuestos, golpe al consumo y a la inversión, bofetón a las PYMES y autónomos…), lo cierto es que los nacionalistas empiezan a sacar las uñas.
Puede ser que huelan a carroña, como los artistas de la ceja que ahora están contra la guerra de Zapatero en Afganistán. O que se hayan dado cuenta, por fin, de que España (el “Estado”) va en caída libre con el Gobierno Zapatero. O, simplemente, porque pueda interesarles ahora desgastar al débil PSOE (PSC). Todo esto puede ser. Pero la realidad es que se está perfilando un nuevo pacto de gobierno CiU-PP, a poco que las cuentas les salgan a ambos.
Aunque habrá mucha maniobra de despiste por el camino, por supuesto, pues no querrán adelantar estrategias al adversario.
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Director general de EL IMPARCIAL.
JOSÉ A. SENTÍS es director Adjunto de EL IMPARCIAL
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