Tras caer en octavos de final de Liga de Campeones, Chelsea y Real Madrid han firmado una nueva decepción europea. Desde que llegara en 2003, Roman Abramovich no ha podido ver cumplido el sueño de ver a su equipo levantar “la orejona”, igual que el Real Madrid, que desde 2002 busca conquistar la ansiada “décima”. Tanto el magnate ruso como Florentino Pérez –y Ramón Calderón en su momento- han llegado a gastar ceca de mil millones de euros en unos equipos que se han llevado en los últimos años tres y dos ligas caseras, respectivamente.
El pasado miércoles 10 de marzo, el Olympique de Lyon apeaba al Real Madrid de la Liga de Campeones.
“Este equipo tiene la `Champions´ en su ADN”, llegó a decir
Florentino Pérez unos días antes. Y en verano, justo cuando accedió a la presidencia blanca, afirmó que había que hacer en un año lo que normalmente se debe hacer en tres. Parece que tras las eliminaciones de Copa del Rey y Liga de Campeones, el presidente blanco ha decidido dejar de hacer declaraciones públicas.
Para lograr ese año perfecto soñado, el actual presidente blanco desembolsó unos
280 millones de euros este verano en fichajes: 95 para Cristiano Ronaldo, 65 para Kaká, 41 para Benzemá y 34 para Xabi Alonso, las adquisiciones más caras del período estival.
Tras siete años en los que habían pasado por el banquillo local del Santiago Bernabéu ocho entrenadores después de Del Bosque, el chileno
Manuel Pellegrini sería el noveno en intentar conseguir la ansiada Liga de Campeones o, por lo menos, intentar llegar a la final del Santiago Bernabéu pasando la gran barrera de los octavos de final (tras este año, van seis consecutivos cayendo en esa ronda).

Una semana después, el
Chelsea también cayó eliminado a manos del Inter de Milán de
José Mourinho, el entrenador que empezó a construir el Chelsea que conocemos hoy. El caso del equipo del barrio noble londinense es un tanto diferente al del Real Madrid. A pasar de estar basado también en la fortaleza de su talonario, hasta la llegada de
Abramovich el club sólo había ganado una Premier League en la temporada 1954-55.
Tras la llegada de los petrodólares de Abramovich, el Chelsea consiguió dos ligas, una FA Cup (2007) y dos Copas de la Liga (2005 y 2007). Además, con
Avram Grant en los banquillos, el multimillonario ruso estuvo a punto de cumplir su sueño de ganar una Liga de Campeones. El Manchester United de Sir Alex Ferguson y Cristiano Ronaldo se lo impidió en la
final que disputaron en su Moscú patrio.
Desde su llegada en 2003, el ruso ha gastado
458 millones de euros en contrataciones. En sus dos primeras temporadas en la presidencia, llegaron a entrar 25 jugadores con un valor total estimado de 421 millones de euros. Shevchenko (45), Michael Essien (38), Drogba (35) y Wright-Phillips (30) están entre sus contrataciones más caras.
Lo que sí tienen en común Real Madrid y Chelsea es
su manera de deshacerse de los jugadores que no cuentan o que no han alcanzado el nivel que de ellos se esperaba. Vendidos por debajo de su precio de coste o directamente regalados, entre otros, Huntelaar, Robben, Woodgate, Samuel, Baptista o Sneijder con la excepción de Robinho, que fue vendido por 42 millones al Manchester City, otro de los dominios de los petrodólares.
En el bando londinense destacan los escasos 25 millones ingresados en ventas hasta la temporada 2006. Verón, Mutu, Kezman, Hasselbaink o Petit son algunos de los fiascos de los “blues”.
Entre estos dos clubes europeos, en su afán de conquistar el máximo título continental a nivel de clubes, han gastado
960 millones de euros en siete años (502 el Real Madrid y 458 el Chelsea). Mientras tanto, entre fracaso y fracaso europeo se han conformado con sus campeonatos caseros y con el correspondiente baile de jugadores y entrenadores. Ahora son Pellegrini y Ancelotti los que están al borde del precipicio. Antes fueron Schuster, Capello, Mourinho o Graham.
Sin atisbo de confianza en un proyecto a largo plazo, estos dos titanes europeos seguirán confiando en el poder de la moneda única para lograr la gloria deportiva. La rueda está otra vez en marcha y los rumores de futuribles “galácticos” no han tardado en llegar.