crítica
Francesco Forgione: Mafia Export. Come ‘Ndrangheta, Cosa Nostra e Camorra hanno colonizzato il mondo
sábado 20 de marzo de 2010, 00:40h
Francesco Forgione: Mafia Export. Come ‘Ndrangheta, Cosa Nostra e Camorra hanno colonizzato il mondo. Baldini Castoldi Dalai. Milán, 2009. 368 páginas. 20 €
El libro de Francesco Forgione, Mafia Export, representa un interesantísimo reportaje sobre la criminalidad organizada italiana y su proyección internacional. Se trata de una detallada y documentada relación de cómo, en las últimas décadas, las organizaciones criminales italianas se han convertido en verdaderas multinacionales, alcanzando un enorme volumen de negocio en los cinco continentes y un facturado superior a la mayoría de las empresas económicas de Italia. Abundante de datos y enriquecido con mapas explicativos, el libro nos describe la dinámica de las organizaciones criminales y su modus operandi, su “conquista y repartición” del mundo. No obstante, Forgione logra tejer una narración entretenida, alternando las informaciones periodísticas dirigidas a los “competentes en la materia” con el relato de episodios de la vida diaria, cotidianidades criminales e historias que, tal vez, resultan simpáticas y, frecuentemente, surrealistas. La narración de estos sucesos y sus anécdotas tiene el gran merito de explicar al lector la estructura y el entorno de estas organizaciones en realidad poco conocidas, sobre cuya imagen pesan numerosos lugares comunes y estereotipos cinematográficos (El Padrino docet).
Se trata, por tanto, de un texto que nos sirve para entender mejor el fenómeno criminal italiano, su inmenso poder e influencia nacional y sus ramificaciones internacionales. A lo largo del libro, se explica cómo las tres principales organizaciones criminales italianas actúan en forma de verdaderas empresas, ganando licitaciones públicas, gestionando el tráfico de las drogas, “blanqueando” su dinero en actividades lícitas como la compra de restaurantes o la construcción de hoteles y holiday resorts. De hecho, merece la pena subrayar que, actualmente, las mafias producen riqueza, reparten trabajo, hacen prosélitos y propagan un estilo de vida basado en la violencia y en la prevaricación social.
En Mafia Export, Francesco Forgione confirma ser un profundo conocedor de los fenómenos criminales italianos, presentando un informe lúcido, claro y detallado de los procesos criminales, y subrayando sabiamente las diferencias y peculiaridades que diversifican a las diferentes mafias. De la misma manera, analiza de forma magistral el proceso de colonización del mundo por parte de la Mafia, de la Camorra y de la ‘Ndrangheta. Los mapas geográficos resultan fundamentales para la compresión del problema, explicando de forma detallada la dislocación de las diferentes familias criminales, las rutas de la droga y la trata de seres humanos.
La lucha contra la mafia ha de representar una de las prioridades del Gobierno italiano y no sólo de él: la Unión Europea y los gobiernos nacionales de los diferentes países donde las organizaciones criminales han extendido su longa manus, deberían plantearse una acción conjunta para detener la difusión del fenómeno, estancando sus actividades económicas y luchando contra el poder de fascinación de las mismas mafias. Por eso, libros que abordan semejante problemática deben ser saludados positivamente: resulta fundamental la información sobre el fenómeno, la difusión de obras que expliquen qué son las mafias en realidad. Europa no puede infravalorar el aumento de las detenciones de sus miembros fuera de Italia y entender que su territorio representa el punto de encuentro de muchas mafias (las italianas, la rusa, la china y otras “emergentes”). Por eso, la U.E. ha de ser consciente de las dimensiones del problema, procediendo a elaborar medidas especificas en la materia (leyes antimafias comunitarias) y detener la expansión económica de los mafiosos (principalmente, confiscando sus bienes).
Sin embargo, resulta necesaria una acción directa y efectiva por parte de los gobiernos nacionales para contrarrestar el fenómeno. Una operación que, empezando por el control de sus intereses económicos, se extienda hasta lograr un efectivo cambio social. En mi opinión, la solución ofrecida –esporádicamente– por los políticos italianos tiene la manifiesta limitación de circunscribirse a una estrategia militar; sin embargo, las zonas afectadas necesitan una labor de “saneamiento urbanístico-social”, de protección hacia los segmentos más marginados, recuperación de las áreas abandonadas y una mayor presencia del sector público, eliminando la percepción que estas organizaciones criminales representan un Estado dentro del Estado (casi el 10% de la población activa del sur de Italia trabaja para la Mafia, lo que difunde un “consenso-aceptación” social entre sus habitantes).
En su libro, en definitiva, de próxima publicación en castellano, Forgione explica los fenómenos mafiosos del mundo a través de un interesante análisis y una clara explicación de las sentencias y pesquisas sobre la materia, las relaciones investigativas y parlamentarias sobre esta plaga, presentando historias y hechos prácticamente desconocidos y que permiten entender el aspecto humano de este fenómeno. La obra revela cómo las mafias se han transnacionalizado y fortalecido, convirtiéndose en verdaderos holding económico-financieros; mientras sus miembros, verdaderos managers, se mueven según la lógica empresarial para aumentar sus beneficios. Las mafias han conquistado un lugar protagónico en la globalización, repartiendo sus créditos por el mundo, colonizando económicamente los cinco continentes y pactando con otras organizaciones criminales mundiales (de Colombia, México…) la distribución de la droga.
Por lo que concierne a España, “la tierra de los toros”, en el tercer capitulo Forgione explica la importancia estratégica y “geopolítica” de este país para las organizaciones criminales italianas. Según la mafia, España representa un territorio privilegiado y una meta predilecta, ya que constituye un centro estratégico para el negocio de la droga (la puerta de ingreso hacia América Latina) y un lugar excelente para invertir en pisos, hoteles y restaurantes donde blanquear su inmensa cantidad de dinero. Este hecho lo confirma el que un tercio de los fugitivos detenidos fuera de Italia, en los últimos diez años, se hallaba en España (44 de 149). Además, los mafiosos italianos prefieren ser detenidos en este país antes que en Italia, por la menor dureza de las leyes, la ausencia de una tipificación ad hoc para esta clase de crímenes y unas condiciones carcelarias mejores que las italianas (uno de los jefes de la ‘Ndrangheta, Santo Maesano, internado en la prisión de Valdemoro, comentaba a sus afiliados que era como estar “en un centro di riposo –un resort– sin restricción alguna” y que, desde allí, seguía cuidando los intereses de la “empresa familiar”). A través de sus mapas y comentarios, Mafia Export explica el reparto del territorio español por parte de los diferentes “capos”: en Madrid y en Barcelona, por ejemplo, actúa la “Alianza de Secondigliano”, mientras que en Marbella mandan los Clan Mazzarella, y el Clan Di Lauro se halla en la zona de Fuengirola.
Al igual que Gomorra de Roberto Saviano, la obra de Francesco Forgione nos introduce en un mundo peligroso, tan cercano a nuestra realidad como presente en nuestra cotidianidad. En Italia y también fuera de su confín, la mafia se relaciona de forma “malsana” con la política (“…no existe mafia sin política”) y las diferentes instituciones internacionales, en un proceso que se auto-alimenta con la finalidad de perpetrar una constante y penetrante acción de control sobre la economía de los países susceptibles de su interés.
Las mafias representan un fenómeno en continua evolución, capaz de renovarse y actualizarse al paso de las nuevas tecnologías y según lo requiera la realidad cambiante. De un modo acertado, el libro de Forgione subraya la importancia de la información y el deber de estar informados sobre este fenómeno. Sólo de esa manera, podrá realizarse algún día una reforma moral de Italia (tal como auguraba Gramsci) llegando, aun con décadas de retraso, a la consolidación de una cultura social anti-mafiosa y partidaria siempre de la legalidad.
Por Andrea Donofrio