reseña
Miguel Ángel Rodríguez: Y Aznar llegó a presidente. Retrato en tres dimensiones
sábado 27 de marzo de 2010, 20:14h
Miguel Ángel Rodríguez: Y Aznar llegó a presidente. Retrato en tres dimensiones. La Esfera de los Libros. Madrid, 2010. 384 páginas. 22 €
Miguel Ángel Rodríguez puede con propiedad aproximarse literaria y biográficamente a la figura política de José María Aznar, pues con él recorrió la parte más apasionante de su trayectoria. Y en este libro, Y Aznar llegó a presidente, escrito con su estilo desenfadado y poco pretencioso, Rodríguez desvela las claves de su llegada a la política, y los pasos que tuvo que dar y que se dieron para llegar en 1996 a la Presidencia del Gobierno. No se corta “Mar” –como se le conoce en los ambientes políticos– en repartir estopa al presidente fundador, Manuel Fraga (pág. 40) “nunca soportó que Aznar llegara a la presidencia del Gobierno. Hubo momentos en que ni siquiera disfrazó o disimuló sus celos”, y a su sucesor como presidente del partido, Mariano Rajoy, al que dedica esta “perla”: “Aznar atropelló al PP cuando nombró a su sucesor a través del telediario de la Primera cadena, sin consultarlo con nadie. Obtuvo el razonable justiprecio: el sucesor decidió asesinarlo ocho meses después. Y eso que el tipo valía lo que valía” (pág. 37). La credibilidad de sus opiniones queda avalada por esta otra en la que le reprocha al propio Aznar “…creyó que podía explicar la guerra de Irak sin explicarla y se equivocó” (pág. 60).
Dicho esto, el libro es un apasionado relato de los años transcurridos desde el aterrizaje de Aznar en Ávila en la campaña electoral de 1982, hasta su llegada al Palacio de la Moncloa en 1996, pasando por su presidencia de la Junta de Castilla y León, sus dos derrotas como candidato frente a Felipe González en 1989 y 1993 y cómo fue forjando una alternativa ideológica, centrada, liberal, frente a la corrupción moral de los gobiernos de Felipe González, que desplegaron todas sus artimañas para acabar con él desde un principio. Es interesante el relato de la génesis y desarrollo de los dos debates televisivos de la campaña de 1993 (pág. 188), la positiva utilización que el PP hizo de algunos programas de las televisiones privadas frente al poder mediático del PSOE para ir “colando” sus mensajes y la gestación de la complicidad con Julio Anguita de IU –la llamada “pinza”– , en el liderazgo de una alternativa regeneradora desde la derecha y la izquierda a la corrupción socialista, descalificada por el entonces portavoz del Gobierno, Rubalcaba, como hizo y hace de tantas otras atrocidades políticas (pág. 190).
El atentado de ETA, que Aznar sufrió el 19 de abril de 1995, está contado (págs. 214-217) desde el asombro y la incredulidad que le produce que un comando de ETA pudiera planificarlo en pleno Madrid, burlando el entorno de seguridad del jefe de la oposición sin impedimento alguno. Es interesante el retrato que en varios pasajes hace de la personalidad y psicología de Aznar y de Ana Botella, a la que atribuye (págs. 270-271) el haber dado a Aznar “seguridad en sí mismo y autoestima”.
Libro pues muy recomendable, para saber que muchos le detestan por ser metódico, severo, riguroso, valiente, capaz, y sentirse tan español. Y para situar ese período histórico que va de 1982 a 1996, la entraña del ex presidente y las claves de su éxito.
Por Carlos Abella