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El Castellón abre una puerta a la esperanza en partido intenso
sábado 27 de marzo de 2010, 20:50h
El Castellón abrió una puerta a la esperanza en la permanencia con una victoria por 3-2 ante el Villarreal B en un intenso partido de rivalidad provincial en el que el equipo local cobró una ventaja de 3-0 en el marcador, pero acabó el partido agobiado y encerrado en su área.
Fue un partido muy emocionante, en el que el colista Castellón ofreció en algunos momentos su mejor imagen de toda la temporada y en el que el Villarreal demostró su capacidad de reacción, que en esta ocasión no dio de sí lo suficiente como para, al menos, sumar un punto.
El Villarrel desarrolló su juego en los primeros compases del encuentro, con una presión en la zona defensiva del Castellón y con las internadas de Jefferson Montero que trataba de entrar una y otra vez por la banda de Rafita, aunque sin crear ocasiones peligrosas de gol.
Los locales trataban de defenderse y de evitar que su portería corriera peligro. Para ello, buscaban a través de la velocidad de Palanca el área rival, lo que propició el primer tanto de la tarde después de una jugada de Mantecón en la que ninguno de los centrales le salió al corte y desde veinte metros buscó el disparo que se coló por la derecha de la meta de Juan Carlos.
El Castellón se vino arriba y el Villarreal se desorientó, lo que supuso, poco después, el 2-0 en una buena jugada de Miguel Palanca por la banda derecha, en la que puso un buen centro al segundo poste, donde Ulloa cabeceaba al fondo de la red.
Los locales se echaron atrás y el filial del Villarreal buscaba de nuevo llevar la iniciativa. La ocasión más clara por parte del equipo visitante llegó en las botas de Gerard Bordás, aunque su disparo se marchó desviado a la derecha de la portería del Castellón.
La segunda mitad empezó con el tercer gol local. Palanca remató un centro de Diego Reyes, lo que desmoralizó al Villarreal B que, poco después, en un remate de Joan Tomás, estrenó el casillero de su equipo.
El Castellón se echó atrás y perdió la iniciativa. Los nervios llegaban al rectángulo de juego, lo que hizo que César tras una cesión complicada de Rafita cometiera penalti sobre Marco Ruben. Joan Tomas fue el encargado de ejecutar la pena máxima y puso el 3-2 en el marcador con un lanzamiento "a lo Panenka".
A partir de ese momento, el Villarreal B cercó la meta local, lo que propició algún contragolpe local y un final de mucha tensión, pero en el que el 3-2 no varió y los puntos se quedaron en Castalia.