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Corrupción a salto de Matas

martes 30 de marzo de 2010, 01:25h

El último sondeo del CIS revelaba que la tercera preocupación de los españoles es su clase política -por delante incluso del terrorismo-. Posiblemente, si la encuesta se hubiera hecho en Baleares, habría que hablar del primer o segundo puesto. Y es que, de unos años a esta parte, los habitantes del archipiélago no ganan para disgustos; los que les dan sus representantes públicos. El escándalo de María Antonia Munar y “su” Unión Mallorquina hacía tiempo que se venía mascando. En Mallorca era un clamor el cúmulo de comportamientos irregulares del partido regionalista, por lo demás clave a la hora de entregar el “Govern” al socialista Francesc Antich, quien estaba al tanto de todo y, sin embargo, miró hacia otro lado con tal de convertirse en “President”.

El caso de Matas es diferente; es decir, es aún más grave. Ministro con Aznar, presidente de la comunidad autónoma y hombre fuerte del partido en Baleares durante mucho tiempo, su procesamiento está haciendo un daño considerable al PP. No sólo por los datos que se van conociendo a medida que avanza la investigación, sino porque nuevamente, Mariano Rajoy ha vuelo a dar muestras de su pusilánime liderazgo. O lo que es lo mismo, ha seguido fiel a su ya característico laissez faire, dejando correr el asunto como si tal cosa. Tiene razón el representante socialista de la Comunidad: se esperaba algo más de la jefatura del Partido Popular. Ocurre que la cosa en cuestión lleva camino de convertirse en lo que procesalmente se conoce como “cosa juzgada”; es decir, que hay materia penal susceptible de ser instruida.

Siendo graves los comportamientos irregulares de Matas a título particular -esto es, no declarar al fisco ingresos procedentes de una testamentaría, susceptible de una mera sanción administrativa-, son aún peor los presuntos actos de enriquecimiento ilícito y desvío de capitales públicos: un robo al ciudadano-contribuyente, penalizado en un particular; intolerable –además de punible- en un funcionario público que tiene un deber de ejemplaridad. Bien es verdad que de momento la instrucción está su fase inicial, pero por lo que se sabe hasta el momento, ya debía de haberse tomado alguna decisión en Génova. Poco importa ya que Matas dimita o “le dimitan”; eso tenía que haber sucedido mucho antes. Concretamente, en el momento en el que empezaron a aflorar escándalos como el “Palma Arena”. Ad cautelam, todo parece indicar que el PP balear -y, por ende, el nacional también- no va a salir bien parado del procesamiento de Matas, incluso suponiendo que detrás de todo el entramado no haya también un montaje delictivo de financiación del partido. La investigación dirá. Investigación que, dicho sea de paso, esperemos que se lleve con el mismo celo y la misma amplitud de medios cuando de asuntos del entorno del “Govern” se trate, y no como hasta ahora. La vara de medir de la Justicia ha de ser igual para todos.
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