ENTRE LA TRAGEDIA Y LOS VOTOS
viernes 07 de marzo de 2008, 19:19h
El terrorismo desalmado de Eta se ha cebado con el asesinato de Isaías Carrasco, un concejal socialista que a nadie hacía daño. Fue vilmente asesinado en presencia de su familia. Nadie debe especular en ningún sentido político con la tragedia. Los candidatos han actuado como debían hacerlo: suspendiendo la campaña.
La atrocidad del crimen no puede hacernos olvidar, porque sería ofender a las víctimas del terrorismo, que a Eta le conviene que gane Zapatero; que, tras la derrota socialista en las municipales, los etarras hicieron público un documento, el 4 de junio pasado, anunciando que rompían el alto el fuego; que eso daba ocasión para que el presidente pudiera pasarse unos meses antes de las generales atacando a Eta; que la banda, entre el 4 de junio de 2007 y el 7 de marzo de 2008, no ha querido matar; que se ha hecho presente con cargas explosionadas en lugares y horas elegidos para que no se produjeran víctimas; que los dos guardias civiles asesinados fueron, en palabras de Rubalcaba, "un incidente fortuito"; y, finalmente, que la atrocidad de hoy convierte a Zapatero, a pocas horas de las urnas, en víctima del terrorismo, con lo que se borran en gran parte las indignidades y genuflexiones del proceso de rendición ante la banda terrorista.
El factor que condicionó una parte del voto en las municipales ha sido, por consiguiente, borrado. Lo peor de la legislatura zapatética, es decir, la política de concesiones e indignidades ante los terroristas, no va a contar ya o va a contar muy poco en las elecciones del domingo.
Hoy, entre la tragedia y los votos, debemos todos enterrar los partidismos y centrarnos en el dolor inmenso de una familia destrozada y en la condena de los cafres etarras, que no entienden otras fórmulas de hacer política que las armas, la violencia y la sangre derramada.
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de la Real Academia Española
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