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Misa de resurrección

Benedicto XVI condena "la cultura de la muerte" en su Mensaje Pascual

domingo 04 de abril de 2010, 11:30h
Decenas de miles de fieles asisten en la plaza de San Pedro del Vaticano a la Misa solemne del Domingo de Resurrección, que oficia el papa Benedicto XVI bajo la lluvia, en una mañana fría y desapacible.
Decenas de miles de fieles han asistido en la plaza de San Pedro del Vaticano a la Misa solemne del Domingo de Resurrección, que oficia el papa Benedicto XVI bajo la lluvia, en una mañana fría y desapacible.

Tras la misa, el Papa ha leído el Mensaje Pascual y ha impartido la bendición "Urbi et Orbi", a la ciudad de Roma y a todo el mundo. Benedicto XVI, que el próximo día 16 cumplirá 83 años, concelebra la misa con numerosos cardenales, obispos y sacerdotes. El Santo Padre pidió que la comunidad internacional ayude a la reconstrucción de Haití tras el terremoto padecido, exhortó a los chilenos a afrontar con tenacidad los trabajos en el mismo sentido por el sismo sufrido por ellos y condenó el narcotráfico en América Latina.

Benedicto XVI exigió, asimismo, el cese definitivo de la guerra en Oriente Medio y en Irak, así como en África e hizo votos para que los países afectados por el terrorismo y las discriminaciones sociales o religiosas puedan emprender caminos de diálogo y de convivencia serena.

El Pontífice hizo estas manifestaciones en su Mensaje Pascual, que pronunció desde el balcón central de la basílica de San Pedro del Vaticano ante decenas de miles de personas que en una mañana lluviosa, fría y desapacible llenaron la plaza de San Pedro y los aledaños.

"Que la Pascua de Cristo represente para aquellos países latinoamericanos y del Caribe que sufren un peligroso recrudecimiento de los crímenes relacionados con el narcotráfico, la victoria de la convivencia pacífica y del respeto del bien común", dijo el Papa.

Benedicto XVI abogó para que "la querida población de Haití, devastada por la terrible tragedia del terremoto, lleve a cabo su éxodo del luto y la desesperación a una nueva esperanza, con la ayuda de la solidaridad internacional".

"Que los amados ciudadanos chilenos, asolados por otra grave catástrofe, afronten con tenacidad, y sostenidos por la fe, los trabajos de reconstrucción, agregó el Pontífice.

En su mensaje Benedicto XVI manifestó que la humanidad necesita "no sólo retoques superficiales, sino una conversión espiritual y moral".

Asimismo dijo exhortó a los responsables de todas las naciones para que la actividad económica y financiera "se rija finalmente por criterios de verdad, de justicia y de ayuda fraterna". En su mensaje pascual el Obispo de Roma condenó la "cultura de la muerte" y pidió que la vida sea respetada.

Concluido el mensaje, el Papa imparte la bendición "Urbi et Orbi" (a la ciudad de Roma y a todo el mundo) en 65 idiomas, entre ellos el español, portugués y guaraní.

Antes de comenzar la misa, el Papa oró unos minutos antes el icono del Santísimo Salvador.

La plaza vaticana ha estado adornada con 25.000 flores, multicolores, entre ellas claveles, lirios, flor del manzano y tulipanes, todas ellas procedentes, como ya es tradición, de Holanda.

El Mensaje Pascual ha puesto fin a los ritos de la Semana Santa. De momento se desconoce si Benedicto XVI se tomará algunos días de descanso en la residencia papal de Castel Gandolfo.