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vuelve al golf tras su escándalo

El Masters de Augusta marca el renacer de Tiger Woods

domingo 11 de abril de 2010, 21:12h
A lo largo de este fin de semana se disputa el primer gran torneo de la temporada de golf: el Masters de Augusta. Noventa y seis golfistas buscarán vestirse con la ansiada chaqueta verde que se otorga al campeón. La edición de este año cuenta con el atractivo que supone el regreso de Tiger Woods, que vuelve tras unos meses de retiro voluntario después de que se hicieran públicos sus problemas conyugales. Las esperanzas españolas están puestas en la participación de Sergio García, Miguel Ángel Jiménez y Álvaro Quirós, quienes intentarán emular a Severiano Ballesteros y a José María Olazábal como españoles ganadores del torneo.
Cuando Tiger Woods anunció el pasado diciembre que se retiraba temporalmente del golf, los cimientos de ese deporte se empezaron a tambalear. La mayor estrella mediática desaparecía y las audiencias televisivas, los acuerdos publicitarios y la inversión disminuyeron de forma escandalosa. Y todo ello por la infidelidad de un deportista.

En marzo, tras pasar por una clínica de rehabilitación e intentar reconciliarse con su esposa, Tiger Woods volvía a comparecer ante los medios para disculparse. Los rumores de su vuelta se confirmaron cuando desde la organización del Masters de Augusta se anunció su participación en la edición de este año. Woods regresaba justo a tiempo para el primer grande de la temporada. Así pues, las audiencias no sólo no peligraban sino que se espera que batan récords. De esta manera la crisis de Woods, que ha visto como desaparecían la mayoría de sus patrocinadores, no afectará al negocio de los grandes torneos de golf con sus respectivos acuerdos televisivos y patrocinadores.

Las audiencias se estiman estratosféricas con el regreso de Woods.

Así pues, con toda la atención centrada en lo que haga o deje de hacer Woods en el Augusta National Golf Club de Georgia, los otros participantes intentarán hacer sombra al estadounidense luchando por conseguir la ansiada chaqueta verde, elemento que se otorga al ganador del torneo desde 1949, además del premio económico correspondiente.

El Masters de Augusta es el primero de los cuatro grandes torneos de golf de la temporada –los otros tres son el US Open, el British Open y el PGA Champioship-. Y a diferencia de ellos, siempre se disputa en el mismo club. La historia del torneo se remonta a 1934, cuando Bobby Jones y Clifford Roberts quisieron crear un evento anual en el club de Augusta. El nombre del torneo salió de una reunión en Nueva York en la oficina de W. Alton Jones, miembro del club. A propuesta de Roberts se denominó Torneo de Maestros, a pesar de las reticencias de Jones, que lo consideraba demasiado presuntuoso. Algunas de las decisiones tomadas esos días aún perduran, como que se dispute la primera semana completa de abril y que se juegue mediante cuatro rondas de 18 hoyos.
Ballesteros recibiendo su chaqueta verde
La participación española en este torneo tiene un lugar de honor en su historia, personificado en la figura de Severiano Ballesteros. El golfista español fue la segunda persona no estadounidense en colgarse la chaqueta verde, en 1980, sucediendo al sudafricano Gary Player, primero en conseguirlo. En 1983 volvió a repetir la gesta y pasó a formar parte del selecto club de golfistas que han ganado más de una vez en Augusta. Once años más tarde, José María Olazábal repitió la hazaña venciendo en las ediciones de 1993 y 1996.

Pero si hay que asociar un nombre a este torneo ese es el de Jack Niclaus. El estadounidense ha ganado en seis ocasiones el Masters de Augusta (1963, 1965, 1966, 1972, 1975 y 1986), por cuatro de Arnold Palmer y Tiger Woods, sus inmediatos perseguidores. Una de las anécdotas que protagonizó ocurrió en 1966, cuando consiguió ser el primer golfista en ganar de forma consecutiva el Masters de Augusta. Según la tradición, es el ganador del año anterior quien pone la chaqueta al siguiente, pero en esa ocasión, al ser la primera vez que ocurría, fue el propio Nicklaus quien se la puso a sí mismo. En las siguientes veces que eso ocurrió –con Nick Faldo en 1990 y Tiger Woods en 2002-, fue el presidente del Augusta National Golf Club quien les impuso la prenda.
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