Daniel Luque. Domingo de res…saca
domingo 11 de abril de 2010, 20:26h
Tras la borrachera de elogios a la proyección de un joven torero de 20 años vino la resaca. El domingo de Resurrección Daniel Luque se anunciaba con 6 toros en solitario en Las Ventas. ¿Un gesto o una osadía?.
6 toros en solitario. ¿Gesto?, puede ser. ¿Gesta?, hace falta algo más que pretender tentar la suerte con el objetivo de conseguir más moneda, mayor cotización en las contrataciones, toda vez que Luque tiene una bonita temporada por delante. Exigente pero en extraordinarios carteles compartiendo los mismos con las primeras figuras y disfrutando de su rebufo: ganaderías y fechas.
Cuando se produce esta situación el gesto puede concluir en osadía, y la gesta en una necesidad.
La osadía se emparenta con la ignorancia. Si no sería menosprecio, de todo y de todos.
La necesidad crea ansiedad, y si las cosas no van saliendo agonía. Por ejemplo esta tarde venteña en que, al menos, cuarto y quinto, dos toros medios, hubieran sido suficientes para salvar los muebles. No ha sido el caso.
De cualquier modo: gesto, gesta, osadía o necesidad, ha de hacerse al cien por cien. Y anunciarse en Madrid, con lo que está cayendo y lo especialita que es La Monumental, anunciarse con Cuvillo (camada muy larga y que más de la mitad de la misma, la cabecera, la tiene reseñada José Tomás desde hace tiempo) y Juan Pedro no es la mejor declaración de intenciones.
Que Luque es el mejor de su generación es un hecho. Que tiene un brillante palmarés de novillero en la capital y una excelente presentación como matador de toros, el año pasado, en San Isidro es también verdad.
Pero su progresión y proyección que le ha instalado, por méritos propios, en lugares de privilegio del escalafón se han basado en la ambición, las ganas de ser y cierto valor natural. Además es torero con gran capacidad.
Pero ni es un espartano, ni un estilista, ni un clásico, ni tocado por los duendes. Excelentes maneras y condiciones sí.
Capotero manifiestamente mejorable. Variedad de suertes con limitaciones. Y además, el domingo, mostró su peor versión con la espada.
No eran credenciales para seis toros y en Madrid. Menos, con sus grandes virtudes, driblar a la fortuna con dos hierros cuestionados por lo ya expuesto.
Para matar 6 toros de una tacada hacen falta más cosas como mínima garantía de éxito. Más si se tienen 20 años y tres temporadas no completas como matador de toros.
Una corrida de seis toros en Sevilla retiró a Joselito, ya cuajado. Víctor Puerto empezó a cavar su fosa, también, en La Maestranza. Este tipo de aventuras no le han salido bien a Morante, varias veces. Lo de Talavante en Madrid, tal día a la misma hora, le pesó como una losa varios meses. En plaza de menor importancia Jiménez quiso remontar, Valdemorillo, y fue caída libre. Perera culminó de tal guisa el impresionante 2008 y aún triunfando se dejó muchos pelos en la gatera. Alguno lo sigue buscando todavía. El Juli, por accidente ( no estaba previsto pero su partenaire en mano a mano Perera cayó herido días antes), pasó lo suyo en Bilbao, el año pasado. La programada, bien montada, en Bayona, con tres encastes diferentes (entre ellos Santa Coloma) fue un éxito. Como la de El Cid en Bilbao con los “victorinos”.
Son muchas teclas a tocar.
Quizá lo más positivo para Luque haya sido asimilar una dificultad que desconocía. Una cura de humildad para un torero, en embrión, con grandes cualidades pero que a veces no delimita la sutil línea que separa la ambición de la soberbia.
Lo del domingo tampoco va a suponer un abismo en su prometedora carrera con visos de figura.
Y sí, para ser figura del toreo hay que tener “gatos en la barriga”. En eso de acuerdo. Y Luque los tiene. Unos lo llaman carácter otros mala leche; “malencarao”.
Tan agria experiencia le puede servir para discernir entre los felinos: el gato y el tigre. No son lo mismo. Se parecen,pero…
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Crítico taurino y Periodista
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