Bono se venga de Zapatero
Joaquín Vila
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directorelimparciales/8/8/20
domingo 18 de abril de 2010, 19:15h
Cuando Zapatero llegó a la Moncloa, decidió partir en dos España para luego trocearla. Para partirla en dos, resucitó el viejo cuento de las derechas y las izquierdas, cuando ya las ideologías languidecen, y decidió que todos aquellos que se opusieran a sus planteamientos políticos o, mejor, ocurrencias, eran poco menos que fascistas, que por aquí siempre han sido llamados franquistas. Y así logró votos y aplausos y tapó y sigue tapando todos sus errores. El último, el de la memoria histórica, lo tapa con manifestaciones y encierros “antifranquistas” a favor de Garzón. En la Complutense sólo faltaron los “grises”.
Y para trocear España, Zapatero se inventó el Estatuto que convertiría a Cataluña en un país independiente y que luego sería seguido por el resto de las Comunidades Autónomas. Y en ésas estamos. El Tribunal Constitucional parece que se resiste y este viernes, casi cuatro años después de comenzar las deliberaciones, ha vuelto a rechazar un quinto texto. Seis magistrados consideran inconstitucional que Cataluña sea una nación con la que España tenga que mantener relaciones bilaterales o que los niños aprendan sólo el catalán, pues el castellano está proscrito. Pero, aunque parezca inaudito, cuatro magistrados del Alto Tribunal pretendían y pretenden que éstos y otras decenas de preceptos parecidos sean constitucionales. La explicación del PSOE es sencilla. Cuatro son progresistas; es decir, de izquierdas. Y los otros seis, uno se ha pasado de bando, son fascistas; es decir, franquistas. Por eso, al PSOE le han entrado las prisas por renovar el Tribunal. A Zapatero no le salen las cuentas.
Y otro que para Zapatero debe ser cuasifranquista es José Bono. Porque el presidente del Congreso de los Diputados, aunque se ha tenido que tragar muchos sapos, ni apoya la deriva secesionista de Zapatero, ni apoyó la vergonzosa negociación con ETA, ni cree que haya que renovar inmediatamente el Tribunal Constitucional para llenarlo de magistrados progresistas y sacar adelante el Estatuto de Cataluña. José Bono sabe bien cómo respira el presidente del Gobierno, intransigente con quienes no apoyan dentro del partido sus ideas, u ocurrencias, políticas .Y, por eso, está convencido de que las investigaciones sobre su patrimonio se han muñido en los aledaños de La Moncloa.
Es evidente que José Bono se ha forrado en unos pocos años. Con las joyas de su mujer o con sus hábiles contactos en el mundo inmobiliario. Ahora, debe demostrar que esos millonarios ingresos son legales, limpios y claros. Mientras tanto, se ha echado al monte y en lugar de esconderse del “fuego amigo” en plena tormenta mediática ha dado la cara para defenderse y, sobre todo, para contraatacar. Y este mismo domingo ha declarado todo lo que Zapatero no quiere oír sobre el Tribunal Constitucional y el Estatuto de Cataluña. Que el TC tiene plena legitimidad y que sería bueno que no demorara el fallo del Estatuto, que el 6 a 4 “no tiene valor jurídico, pero que hay que tener en cuenta el valor de esta votación”, o que debería de restablecerse el recurso previo de inconstitucionalidad. No se le olvidó declarar a El Mundo que “la honestidad no se mide por el patrimonio sino por la decencia en su obtención”. Sólo se le olvidó decir que el 6 a 4 del viernes ha supuesto una de las mayores y más dolorosas derrotas políticas que ha sufrido Zapatero desde que entró en La Moncloa. Cosa de fascistas, sin duda.
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Director de EL IMPARCIAL
JOAQUÍN VILA es director de EL IMPARCIAL
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directorelimparciales/8/8/20
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