mundo laboral
Mayoral de ganado bravo: una profesión sin paro y cada vez más demandada
martes 20 de abril de 2010, 15:12h
La profesión de mayoral de reses bravas es un oficio que no conoce el paro, los ganaderos necesitan mano de obra cualificada y el éxodo rural no se lo pone fácil, de ahí que en Moraleja (Cáceres) se haya creado una escuela para jóvenes que quieran formarse y desempeñar esa labor.
Alumnos y docentes de esa escuela se encuentran de prácticas en la finca charra de Rollanejo, situada en El Cubo de Don Sancho (Salamanca), donde los quince alumnos del curso, todos ellos menores de 20 años, son aleccionados por especialistas.
Tras seis años de funcionamiento, los resultados de la escuela han sido "excepcionales", según ha explicado hoy a Efe el coordinador del curso, José Luis Castro.
Todos los alumnos salen colocados, las ganaderías de lidia, incluso las más relevantes de España, "necesitan mano de obra cualificada, mayorales bien preparados", ha añadido.
Victorino Martín, Jandilla, Marqués de Domecq, Montalvo, Garcigrande, El Sierro o Sepúlveda, son algunas de las ganaderías de bravo cuyos mayorales se han formado en la Escuela de Moraleja.
En este centro, auspiciado por la Junta de Extremadura, se forma a los jóvenes (chicos y chicas) en aspectos teóricos y prácticos durante 1.100 horas, es decir, un año.
Maquinaria agrícola, pastizales, veterinaria, manejo de ganado bravo, la monta del caballo, tentaderos, saneamientos, herraderos o la alimentación de las reses son algunas de los aspectos donde se incide más, ya que "será el mayoral el que tenga en sus manos gran parte del futuro de la ganadería".
Según Castro, la crisis económica que vive España en los últimos años ha provocado que este oficio "tenga cada vez más interés", ya que el trabajo de mayoral se fue dejando "en personas inmigrantes que venían a España a trabajar de lo que pudieran".
"Tras el parón laboral de la construcción, los jóvenes se han vuelto a interesar por las labores del campo, de ahí que cada vez haya más demanda para formarse como mayoral", ha insistido Castro.
El perfil de los jóvenes aspirantes no va ligado exclusivamente a un pasado familiar con el campo: "hay gente cuyos padres no son ganaderos que se forman en este oficio".
Más de ochenta jóvenes, procedentes de Madrid, Extremadura, Castilla y León, Valencia o, incluso de México, Ecuador o Portugal, ya se han adiestrado en ese centro de Moraleja (Cáceres), que fue impulsado por la Asociación de Mayorales de España después de un estudio elaborado hace ocho años donde se vislumbraba la necesidad de profesionales.
El último mes de su formación lo pasan en una ganadería de bravo, aprendiendo el oficio directamente del ganadero y, si lo hace bien y pone empeño, es más que probable que consiga un contrato laboral.
Eso sí, desde la escuela también son conscientes de que esa cultura no se obtiene de un día para otro, sino que se logra con el paso de los años y con mucho oficio.