La participación de los cubanos en las elecciones celebradas para renovar los gobiernos locales de la isla superó el 93 por ciento, según datos oficiales y aún preliminares divulgados por medios locales.
Cuba celebró este domingo los comicios para designar a los más de 15.000 delegados (concejales) de las 169 asambleas municipales del país. Una jornada que según el
Partido Comunista, el único permitido en el gobierno castrista, tuvo una participación masiva a la normal en los precesos electorales anteriormente realizados en la Isla con más de ocho millones de electores de los 8,4 convocados habían votado, lo que supone un porcentaje del 93,49 por ciento, de acuerdo con los datos divulgados por los medios locales.
Los más de 34.000 candidatos que optaban a estos puestos locales fueron elegidos en unas 50.000 asambleas populares celebradas en los últimos meses. Estos comicios tienen un carácter parcial puesto que se repetirán el 2 de mayo en los casos en que se produzca un empate entre los candidatos o el más votado no supere el 50 por ciento de apoyo. En
Cuba hay elecciones municipales cada dos años y medio y la Asamblea Nacional (Legislativo) se renueva cada cinco.
Sin embargo y pese a la normalidad registrada a lo largo de este proceso,
el disidente cubano Guillermo Fariñas, que lleva dos meses en huelga de hambre, usó su papeleta electoral en los comicios locales para anotar frases en favor de la libertad de los presos políticos y en contra de Fidel y Raúl Castro, con lo que anuló su sufragio.
"Anulé la boleta porque yo había hecho un llamamiento a los ciudadanos para que asistieran (a la votación), pero
anularan sus boletas", dijo Fariñas a Efe en conversación telefónica desde el hospital donde está hospitalizado hace más de un mes en Santa Clara (centro de Cuba), a unos 300 kilómetros al este de La Habana.

Según explicó el psicólogo disidente, una integrante de la
Comisión Electoral le llevó hasta su cama en la sala de cuidados intensivos la papeleta, en la que también escribió "Abajo la dinastía de los Castro" y "Zapata vive después de muerto", la firmó y luego leyó las frases en voz alta.
"Creo que las elecciones en Cuba son 'pseudo-elecciones' y una farsa", reiteró Fariñas, quien destacó como "primer gran defecto" de ese proceso que "no hay una libre postulación" de los candidatos pues un aspirante "tiene que pasar por un proceso abierto en el vecindario a mano alzada".
Asimismo criticó que la Comisión Electoral tenga "potestad de decir quién tiene las condiciones como candidato", que las elecciones "no tienen supervisión internacional" y denunció "la presión social por parte del Estado sobre las personas para que acudan a votar". "Por eso, son las altas asistencias (participación) de la ciudadanía cubana a la votación", agregó.
El periodista de 48 años empezó en su casa la
huelga de hambre y sed para reclamar al Gobierno del general
Raúl Castro la excarcelación de 26 opositores enfermos el pasado 24 de febrero, un día después de la muerte del opositor preso Orlando Zapata Tamayo tras un ayuno de 85 días.
En los comicios de este domingo los cubanos mayores de 16 años eligieron a más de 15.000 delegados (concejales) de las Asambleas Municipales del Poder Popular de la isla, en un proceso que se realiza cada dos años y medio.
Hostigamiento a las Damas de BlancoPor su parte decenas de seguidores del Gobierno de Raúl Castro impidieron, por tercer domingo consecutivo, el desfile del grupo disidente de las
Damas de Blanco, familiares de opositores encarcelados en 2003, con un acto de hostigamiento que se prolongó durante más de siete horas.
Seis miembros del grupo fueron objeto de un nuevo acto de hostigamiento a su salida de la misa dominical en la iglesia de Santa Rita, cuando se disponían a iniciar su marcha por la habanera Quinta Avenida, en una jornada en la que Cuba celebró elecciones para renovar los gobiernos locales de la isla. Como ya ocurrió el domingo 18 de abril, un agente de seguridad escoltado por dos mujeres policías comunicó a las Damas de Blanco que necesitaban un permiso oficial para desfilar.
Laura Pollán, esposa de Héctor Maseda, condenado a 20 años de prisión, reiteró a los agentes su negativa a acatar "órdenes verbales" si las autoridades no entregan al grupo un documento legal sobre la
prohibición de marchar por la calle.
En un formato similar al del pasado domingo decenas de seguidores del Gobierno portando banderas cubanas acorralaron a las seis mujeres y comenzaron a corear lemas revolucionarios y gritos contra ellas pidiendo que "se vayan". Entre empujones, el grupo disidente logró cruzar la calle hasta un parque a pocos metros de la iglesia de Santa Rita, seguido de la "contra-marcha" que rodeó a las mujeres físicamente.
Allí los partidarios del Gobierno continuaron con sus lemas, con gestos obscenos e insultos como "brujas" y "viejas de pinga" contra las seis mujeres, que permanecieron en medio del círculo en silencio, de pie y haciendo con las manos los signos "V" de victoria y "L" de libertad.
La situación se prolongó durante más de siete horas -desde el mediodía hasta las 19.00 hora local (23.00 GMT)-
cuando finalmente las mujeres accedieron a la propuesta de los agentes de seguridad a ser trasladadas desde el lugar en un autobús.
Durante todo ese tiempo, parte de la Quinta Avenida de La Habana, una de las vías más importantes de la ciudad, permaneció cortada al tráfico. Las Damas de Blanco, que se identifican por vestir de este color como símbolo de paz, tienen por tradición realizar reuniones, protestas y marchas en las calles de La Habana con gladiolos en las manos para reclamar la liberación de sus familiares, condenados a penas de hasta 28 años de cárcel.
Hoy, el presidente del
Parlamento de Cuba, Ricardo Alarcón, hizo, sin citarlas expresamente, una referencia a este grupo de mujeres, en declaraciones a la prensa después de depositar su voto para las elecciones municipales. "Algunos que están por acá (en alusión a corresponsales), me sorprenden, yo los hacía en misa, allá en Santa Rita", dijo.