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La visita de los escolares de Roma a Hiroshima

Hidehito Higashitani
lunes 26 de abril de 2010, 20:11h
El pasado día 12 de abril, el alcalde de Roma, Gianni Alemanno, visitó la ciudad de Hiroshima acompañado de diez alumnos de las escuelas superiores de Roma como una de las actividades del programa didáctico-educativo Ripercorrendo la storia del XX secolo – Viaggi nella Memoria. Per non dimenticare la tragedia del ‘900’, que promueve la ciudad de Roma.

El programa que organiza Alemanno para los niños y adolescentes de la edad escolar de Roma pretende hacerles conocer y rastrear a fondo las tragedias causadas por los seres humanos en el curso de la historia del mundo del siglo XX y sacar de allí las sugerencias que puedan servir a la juventud para construir un mundo mejor. Y con tal objetivo realizan estudios y visitas ‘in situ’ de la historia como la visita ya llevada a cabo al campo de concentración de Auschwitz en Polonia.

Uno de los actos más importantes celebrados con motivo de la visita de los escolares italianos a Hiroshima fue el ofrecimiento al Monumento de Sadako Sasaki –niña víctima de la bomba atómica- de las mil grullas de papel de ‘origami’ que habían preparado unos 650 niños de las escuelas primarias de Roma, detalle que fue recibido con sumo agrado por los japoneses.

El origami o la papiroflexia es el arte de origen japonés para hacer diversas figuras doblando convenientemente una hoja de papel, que en español también se conoce con el nombre de ‘cocotología’ como bien explica Miguel de Unamuno –gran aficionado del ‘origami’, por cierto- en los “Apuntes para un tratado de cocotología” y el “Apéndice” que puso el escritor conjuntamente al final de su ‘nivola’ Amor y pedagogía.

Según la tradición japonesa, se cree que las mil grullas de papel, todas hechas a mano y unidas por cuerdas, traen mucha salud a todos los enfermos y pueden hacerles cumplir con el deseo de la curación de la enfermedad o incluso de la larga vida.

Una de las razones de esto está basada en el viejo dicho japonés de que “Las grullas gozan de mil años de vida y las tortugas, de diez mil años”.

Y además de esta tradición, las mil grullas de ‘origami’ se convierten, después de la segunda guerra mundial, en un símbolo de paz por la trágica suerte de Sadako Sasaki.

Esta niña recibió la radiación de la bomba atómica a un kilómetro y medio del hipocentro de la explosión siendo bebé de 2 años en agosto de 1945. Aunque en su infancia creció aparentemente sana sin ninguna muestra de irregularidades físicas, a la edad de 12 años se le diagnosticó leucemia, enfermedad producida por la radiación de la bomba atómica. Ella se propuso hacer mil grullas de ‘origami’ para la curación. Pero después de 8 meses de estar hospitalizada, murió en octubre de 1955 tras haber hecho más de 1300 grullas de papel.

Los escolares romanos junto con el alcalde Alemanno, después del ofrecimiento de las mil grullas, se reunieron con la Sra. Shizuko Abe de 83 años, que había recibido la radiación de la bomba atómica a unos dos kilómetros del hipocentro y que tuvo que someterse a 18 operaciones para curarse de los queloides que le seguían saliendo como consecuencia de la radiación recibida. El testimonio contado directamente por ella impresionó no poco a todos los asistentes de la reunión.

Alemanno, al abandonar la ciudad tras la entrevista con su colega Akiba, alcalde de Hiroshima, manifestó a los periodistas que la visita había sido muy fructífera para los escolares por lo mucho que pudieron aprender de la tragedia de hace 65 años y estaba seguro de que ellos se encargarían de transmitir su experiencia de Hiroshima a los ciudadanos de su origen.

Todos los japoneses han seguido el curso de la visita de los escolares romanos con mucha atención y simpatía reconociendo el valor positivo que posee el programa que promueve Alemanno en Roma. Desde luego es muy significativo ese intento de hacerle conocer a la gente joven de ahora, en el mismo lugar de los hechos, las estupideces que han cometido los hombres del siglo XX ante la humanidad entera. Esperemos que de allí nazcan muchos mensajeros de paz y personas de sentido común para el nuevo siglo del que ya hemos recorrido una décima parte.

Hidehito Higashitani

Catedrático de la Dokkyo University

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