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reseña

Paul Auster: Invisible

viernes 30 de abril de 2010, 23:13h
Paul Auster: Invisible. Anagrama. Barcelona, 2009. 288 páginas. 18 €
Un año: 1967. Tres estaciones: primavera, verano y otoño, cada una descrita desde una perspectiva temporal distinta. Un micromundo de personajes: los que viven, los que murieron y los que morirán, “un laboratorio de posibilidades humanas”. Un libro dentro de un libro, “una sola historia entre una infinidad de historias”.

Gran parte de la novela trascurre en Estados Unidos, en 1967, con la guerra de Vietnam y la administración de Johnson de fondo. El protagonista, como el autor Paul Auster (Nueva Jersey, 1947), estudia en la Universidad de Columbia, escribe pequeños poemas y artículos periodísticos, y realiza un largo viaje hasta París. El resto de los acontecimientos no sabemos si pertenecen también a la biografía del escritor… Personajes intrigantes, féminas seductoras, fantasmas del pasado y sucesos truculentos que, en pocos meses, decidirán y marcarán el futuro de Adam Walker.

Paul Auster es capaz de mantener una atmósfera de suspense durante todo el relato; plantea hechos trascendentales, asesinatos, incestos…, sobre los que girará la trama esencial, devanada en pocos párrafos, y se detiene en analizar las situaciones más cotidianas, aparentemente nimias, que le servirán para dibujar a cada personaje a través de sus decisiones, resoluciones y relaciones con los demás.

Se trata de un relato escrito con continuos giros y viajes a lo largo del tiempo, sin que por ello se pierda el hilo del argumento. Su estilo es aparentemente sencillo, con un vocabulario amplio y preciso, sin exceso de adjetivación. Las reflexiones y pensamientos interiores de los personajes se mezclan con los diálogos que florecen en cada página, sin guiones, como un elemento explicativo más de la acción.

Paul Auster maneja con maestría los temas sobre sensualidad y sexualidad. Las mujeres se vuelven objetos de deseo, a veces perversos, capaces de obnubilar el pensamiento de un joven universitario que se recrea con sueños eróticos en la biblioteca, durante la bochornosa estación de verano. Se concibe el sexo como “una forma de salir de la propia piel”, y se refiere a la sexualidad en todas sus formas: los adolescentes exploran la pasión, el amor y la amistad…

Dinámica, misteriosa, sensual y, sobre todo, provocativa, me atrevo a asegurar que nadie quedará indiferente después de leer una novela que no es, en absoluto, “invisible”.

Por Patricia Flores
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