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novillada deslucida

Arranca la temporada en Las Ventas con seis silencios

domingo 09 de marzo de 2008, 21:54h
Poco que contar en una tarde de seis silencios como balance. La apertura de la temporada venteña no ha podido ser más gris. Y todo, por culpa del intenso viento, muy molesto para la lidia, pero sobre todo por el deslucido juego de los novillos de Pérez Tabernero, que no ofrecieron posibilidad alguna a una terna, que, sin embargo, se mostró por encima de sus oponentes.

Lo mejor de toda la tarde salió de los trastos del novillero de Dos Hermanas (Sevilla), Antonio Nazaré. A su primero lo lanceó con buen son en el recibo. Pero en la faena de muleta sólo pudo ligar una serie por el lado izquierdo de cierta importancia. Lo mejor, sin duda, el soberbio espadazo con el que ejecutó la suerte suprema.

Poco fuelle en los astados
Con el cuarto, el novillo más potable del encierro, brilló Nazaré con enjundiosas tandas de muletazos por los dos pitones en los primeros compases de faena. Pero todo fue un espejismo, pues el animal que comenzó embistiendo con nobleza y buen tranco, perdió el poco fuelle que tenía, y ahí se esfumó toda posibilidad para el torero.

Pedro Carrero también se estrelló con su lote. Nada pudo hacer con el imposible segundo, con el que no pasó de las simples probaturas. Y con el quinto, aunque se mostró más voluntarioso y decidido, la extrema flojedad del novillo condicionó el resultado final del trasteo.

"El Payo" realizó lo más destacado de su actuación frente a su primero. El mexicano consiguió robar algún muletazo suelto de buen trazo, en un trasteo excesivamente largo -sonó un aviso aún toreando de muleta-, que a punto estuvo de costarle los tres avisos, pues tampoco anduvo acertado con la espada, ya que tras un pinchazo y estocada, necesitó ocho descabellos más para rematar a su oponente.

Con el que cerró plaza, un animal peligroso por lo manso que fue, "El Payo" sólo pudo derrochar valor para justificarse.

FICHA DEL FESTEJO
Novillos de Juan Pérez Tabernero -el primero con el hierro de Alipio Pérez Tabernero-, desiguales de presentación, justos de raza, flojos y sin clase. El único que "se dejó", por noble, el cuarto, aunque no terminó de romper a bueno.

Antonio Nazaré: estocada (silencio); y pinchazo hondo y dos descabellos (silencio tras un aviso).

Pedro Carrero: estocada casi entera (silencio); y media caída (silencio).

Octavio García "El Payo": pinchazo, estocada tendida y ocho descabellos (silencio tras dos avisos); y estocada de efecto rápido (silencio).

La plaza tuvo un quinto de entrada en tarde nublada y fría, con fuertes rachas de viento que dificultó la lidia.