crítica de cine
[i]Un ciudadano ejemplar[/i]: mirada crítica a las inconsistencias del sistema judicial
domingo 09 de mayo de 2010, 12:55h
F. Gary Gray, conocido por su buen trabajo como realizador de la impecable cinta 'The Italian Job', dirige 'Un ciudadano ejemplar', la historia de una rebuscada y salvaje venganza contra las inconsistencias que plagan los sistemas judiciales contemporáneos en la mayor parte de los países “civilizados”.
F. Gary Gray, conocido por su buen trabajo como realizador de la impecable cinta The Italian Job, dirige Un ciudadano ejemplar, la historia de una rebuscada y salvaje venganza contra las inconsistencias que plagan los sistemas judiciales contemporáneos en la mayor parte de los países “civilizados”.
El actor escocés Gerard Butler, productor asimismo del filme que ha llegado a la cartelera española este fin de semana, protagoniza, junto al escarizado Jamie Fox, esta irregular, aunque en general entretenida cinta, que combina elementos típicos del thriller policiaco con escenas de extrema violencia más cercanas al género de acción y que, en ocasiones, no acaban de encajar en la estética predominante de la película. Resulta también el clásico duelo entre el bueno y el malo, a pesar de que, como novedad, durante el inicio del metraje las características morales de ambos personajes sean las contrarias de las que acabarán por representar uno y otro. Así, Clyde Shelton, interpretado por Gerard Butler, cuando lo conocemos, es un aparentemente respetable padre de familia que asiste al cruento asesinato de su mujer y su pequeña hija a manos de dos ladrones que entran a robar en la casa, haciendo añicos la bucólica estampa de una adorable familia norteamericana de clase media a punto de sentarse a la mesa para cenar.
Después del trágico y duro inicio, a Shelton sólo le queda confiar en que la justicia, representada por el personaje al que da vida Jamie Fox, el fiscal Nick Rice, dé su merecido castigo a los asesinos que han destrozado su apacible existencia de forma tan repentina. Pero, por supuesto, Rice no cumplirá con las expectativas de Shelton ni, en realidad, con las de cualquier persona en su misma situación. Con la excusa de no tener ninguna prueba contundente, aparte de la testifical del propio Shelton, que durante el juicio asegure la condena de los dos hombres, el fiscal pacta con uno de ellos para que declare en contra del otro y conseguir así la pena capital para el otro, con el acuerdo de que, en cambio, el delator, que es en realidad el autor material de las muertes sólo pase en prisión tres años. Lógico, entonces, que Shelton no lo entienda ni comparta la visión de la justicia que pretende “venderle” Rice, y que, desde ese momento, empiece a tejer una intrincada red de venganza contra todos los que piensa que le han traicionado. Desde los empleados de la oficina del fiscal, pasando por los jueces, hasta llegar a la máxima representante de la ciudad, la alcaldesa de Filadelfia, interpretada por Viola Davis, magnífica en su papel de autoritaria garante de la seguridad de sus ciudadanos.
Es el momento en que la violencia estalla y no se detiene ni siquiera cuando Shelton acaba en prisión, en una celda de aislamiento, desde la que, inesperadamente, continúe dirigiendo su peculiar ajuste de cuentas, sin que nadie pueda comprender cómo mueve los hilos para que se sigan sucediendo los atentados contra las autoridades de la ciudad. Repleta de momentos de acción, es evidente que la cinta busca sorprender, aunque lo cierto es que salvo en dos rebuscados pero eficaces giros, el resto no resulta creíble y predominan los momentos en los que el duelo entre el fiscal el ciudadano ejemplar, reconvertido en metódico y eficiente terrorista, resulta de escasa tensión, insuficiente para transmitir todo el peso de la intrincada trama.