El país vive un déficit fiscal que supera el 5%
Laura Chinchilla y el desafío de una Costa Rica en manos del narcotráfico
lunes 10 de mayo de 2010, 11:12h
Laura Chinchilla, la primera mujer en ejercer la Presidencia de Costa Rica, inició hoy su mandato con un contundente llamado a la unidad de los diversos sectores y el ofrecimiento de escuchar y mantener una "mente abierta" durante los próximos cuatro años.
En un discurso de tono moderado, sin frases altisonantes, Chinchilla se presentó a los costarricenses como una líder conciliadora cuya mayor promesa fue "servirles con humildad, honestidad y firmeza", en presencia de nueve jefes de Estado y el Príncipe de Asturias.
Sin tapujos, la nueva mandataria reconoció que tiene "limitaciones", pero aseguró que sus debilidades serán compensadas por el equipo de Gobierno que la acompaña, integrado por 21 ministros, nueve de los cuales son mujeres. Resaltando la tradición democrática y pacífica costarricense, Chinchilla manifestó ante los nueve presidentes y el Príncipe de Asturias que abrirá "las puertas a todas y todos los costarricenses".
"No sólo a los partidos políticos y a los gremios sociales o empresariales, sino también a los ciudadanos que a menudo nadie representa", puntualizó en el discurso, que, como reconocida católica, concluyó con la petición de que Dios y la Virgen de Los Ángeles -patrona del país- "ilumine y bendiga" a Costa Rica.
Incluso agradeció la presencia en la ceremonia de sus rivales políticos en las elecciones del pasado 7 de febrero. "Su presencia en este acto es signo de mejores días para Costa Rica", dijo. "Nadie debe pretender el monopolio de la verdad. Constituye, más bien, un imperativo ético escuchar, poner oído atento y deliberar. Esta premisa orientará la acción de mi Gobierno", subrayó la nueva mandataria.
"Este es el momento para construir una política en la que el liderazgo no consista en dictar una clase o articular una arenga, sino en compartir coincidencias y articular acuerdos", añadió.
Sin lanzar promesas específicas, Chinchilla hizo un repaso por las tareas prioritarias de su Gobierno, que tocan temas como seguridad, vivienda, salud, educación, generación de empleo, apoyo a la pequeña y mediana empresa, competitividad, ambiente, tecnología e innovación.
La politóloga de 51 años dejó de lado el discurso en primera persona y se refirió a los deberes de los ciudadanos, al tiempo de declarar que se trabajará "en equipo por una Costa Rica más segura y más tranquila, con mayor y mejor presencia policial y con una más depurada cultura de legalidad". "Trabajaremos por una Costa Rica más próspera y competitiva, generadora de riqueza, comprometida con las micro, pequeñas y medianas empresas, y con empleos más productivos y mejor remunerados", acotó.
Reiteró además su apuesta por el desarrollo ecológico con el fin de tener "una Costa Rica próspera y verde", y al mismo tiempo volcada sobre las nuevas tecnologías y la innovación.
En su primera acción como presidenta, Chinchilla firmó cuatro decretos, en los que se incluyen una moratoria a la actividad minera de oro tanto a cielo abierto como subterránea y varias medidas sociales. Esta medida impedirá la gestión de nuevos proyectos de este tipo en el futuro, pues han levantado mucha polémica en el país por su impacto ambiental.
La gobernante declaró de interés público y conveniencia nacional la Red Nacional de Cuidado y Desarrollo Infantil, una cadena de centros sociales de atención a personas que precisan de asistencia permanente, una de sus principales promesas de campaña.
Además, creó por decreto un Comité Consultivo sobre seguridad ciudadana, encabezado por ella misma e integrado por representantes de los tres poderes del Estado y así como la figura del Comisionado Nacional Antidrogas, que tendrá la responsabilidad de la prevención y el combate al narcotráfico.
Nuevos desafíos
Ser la primera mujer en asumir la jefatura de Estado de Costa Rica es el menor de los desafíos para Laura Chinchilla, quien además de hacer frente a un creciente déficit fiscal que podría superar el 5% del Producto Interior Bruto, a unos índices de pobreza del 18,5% y de desempleo de 7,8%, también tiene que librar una guerra contra el narcotráfico, ya que forma parte de la estratégica ruta centroamericana donde cruza el 70% de la cocaína producida en México y Colombia.
Ante semejante panorama, Chinchilla no dudó en asegurar a la la BBC durante su campaña electoral que "es en Centroamérica donde se va a librar la última batalla contra las bandas criminales en América Latina".
En este sentido el asesor en seguridad del gobierno de Costa Rica y ex viceministro de Gobernación, Álvaro Ramos, advirtió en una entrevista concedida a la cadena británica que el consumo de crack en el país centroamericano se incrementó en un alarmante 82%. "Nos está afectando la velocidad del crecimiento de la violencia. El consumo de crack, que hace cinco años era sólo un problema en la capital, se ha extendido a todo el país". Por lo que el narcotráfico y la seguridad deberán ser los puntos neurálgicos de la agenda de gobierno de la presidenta Chinchilla.
Asimismo sostuvo que el gobierno entrante debe hacer frente a una radiografía del narcotráfico distinta a la que se tenía por sentada en la región, que estaba con base al concepto de los "megacarteles" de Pablo Escobar o de Rodríguez Gacha, los cuales desaparecieron para ser sustituidos por lo que denomina "baby carteles", "infinitamente más difíciles controlar".
Para Ramos dichos carteles "no tienen la capacidad de perder cargamentos grandes, de 1.500 kilos. Eso podría significar su ruina", por lo que llevan a cabo operaciones de menor envergadura, cediendo terreno a los cárteles mexicanos.