Rajoy pone a prueba su liderazgo
domingo 16 de mayo de 2010, 12:51h
Se avecinan tiempos agitados en la vida política española. Buena prueba de ello es la volatilidad de los últimos sondeos, que si hace bien poco reflejaban que el PSOE recortaba la distancia que le separaba del PP, la presentación esta pasada semana de las medidas anticrisis anunciadas por el Presidente del Gobierno situaba a los populares el borde de la mayoría absoluta. Ambos datos son coyunturales, pero es un hecho que el desgaste de cinco años largos de gobierno socialista, unidos a la calamitosa situación económica por la que atraviesa España ponen al PP en el disparadero de una posible alternancia de poder. De ahí que la unidad de mensaje desde las filas populares sea fundamental; y ése es el objetivo principal de la reunión que ayer sábado celebraba el líder del PP, Mariano Rajoy, con sus presidentes regionales.
Sobre el papel, analizar el plan de ajuste para reducir el déficit anunciado esta semana en el Congreso y coordinar el mensaje. Pero aunque la causa sea la anteriormente referida, lo que saliera de la reunión de ayer debe extrapolarse al resto de la agenda política popular. Con independencia de particularidades locales insoslayables, es fundamental para el buen funcionamiento de la estrategia de un partido que exista coordinación en la línea de actuación a seguir y que el liderazgo de su jefe de filas no se cuestione. Hasta ahora no ha sido así. El enfrentamiento cainita en Madrid, los desencuentros de María Dolores de Cospedal con otros líderes de su partido por el asunto del agua y la ambición de los presidentes autonómicos populares -en eso no se diferencian mucho del resto de homólogos suyos, con independencia del partido al que pertenezcan- y los últimos escándalos de corrupción no le han hecho ningún bien a la imagen del PP. Y menos aún a la de Rajoy, hasta el momento un líder con pies de barro. Es el momento de cimentar dicho liderazgo, si es que el PP quiere aspirar a ser alternativa de gobierno en España. De los resultados de la reunión de ayer depende en gran medida que dicha premisa se pueda cumplir.