www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

informe de SEO/BirdLife

El 70 por ciento de los humedales, amenazados por la "mala gestión" del agua

miércoles 26 de mayo de 2010, 19:43h
Contaminación, sobrexplotación acuífera, escombreras, especies invasoras... Estos son algunos de los "cánceres" de los humedales españoles, el 70 por ciento de los cuales están en mal estado de conservación debido a la "inadecuada" gestión del agua, según asegura un informe de SEO/BirdLife.
El documento, que "radiografía" el estado de conservación de los 60 humedales más importantes para la avifauna en España, ha sido presentado hoy por el coordinador de Políticas Ambientales de SEO/BirdLife, David Howell, en uno de espacios analizados "más deteriorados", el de Mar de Ontígola, en la localidad madrileña de Aranjuez.

"Hemos analizado los problemas que sufren estas áreas a causa de la mala gestión del agua, y hemos comprobado el grave deterioro que atraviesan humedales de importancia internacional, como Doñana o el Delta del Ebro, y la necesidad de mejorar la gestión del agua para recuperarlos", ha explicado Howell.

Estos problemas son, ordenados por gravedad, la contaminación, la invasión del dominio público, las escombreras, la presencia de especies invasoras, la sedimentación, el bajo nivel de caudal, los encauzamientos y los dragados.

Las abundantes lluvias de los últimos meses han "enmascarado" la situación de deterioro de estos humedales de vital importancia para las aves, ha recordado Howell, pero "el problema sigue estando ahí", al menos hasta que se pongan en marcha los planes de gestión que requieren estos espacios.

Así, el portavoz de SEO/BirdLife ha explicado que el Delta del Ebro acusa la falta de caudal y de sedimentos -"que son retenidos en los grandes embalses"- y está siendo "comido" por el mar. Sólo "un buen plan de cuenca" podría salvarlo, a juicio de esta organización conservacionista.

El principal "castigo" del Mar Menor son la agricultura y los regadíos que hay en toda el área de Cartagena debido al trasvase Tajo-Segura.

Los pesticidas y agroquímicos utilizados en estos cultivos y que acaban en el Mar Menor lo están salinizando y provocando un exceso de nutrientes muy dañino para su ecosistema.

En Daimiel, como quedó patente en el último año, "los pozos ilegales y la explotación agraria de los acuíferos convirtieron un humedal permanente en un paisaje desértico".

Y, de nuevo, la captación del agua en los acuíferos para regar la fresa y el abastecimiento de agua para los turistas de Matalascañas están secando los humedales de Doñana, según constata este informe.

En La Alfubera, por su parte, la falta de aporte de agua dulce del río Júcar, y los vertidos y retornos que llegan de los arrozales están acabando con la vida, ha señalado Howell.

En el caso de Mar de Ontígola, en Aranjuez, una filtración de vertidos procedente de la depuradora de Ocaña, el bajo caudal del Tajo por el trasvase o la presencia de sustancias peligrosas, como cloroformo- amenazan la vida de los aguiluchos laguneros, los escribanos palustres o los patos colorados que tienen aquí su hábitat.

No obstante, aunque los problemas son de distinta índole, el origen es casi siempre el mismo: "la ausencia de un plan de gestión de estos espacios y la correcta gestión de las cuencas".

A juicio de Howell, las Comunidades Autónomas y las Confederaciones Hidrográficas se "escudan" en que el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino no ha elaborado las directrices para elaborar estos planes -"algo que debería haber hecho hace dos años"-.

Por lo que para que estas instituciones no tengan más "excusa", les enviarán a partir de mañana este informe, "Directrices para la conservación de los humedales protegidos y las aves acuáticas en los planes hidrológicos de la Directiva Marco de Agua", para que "demuestren si de verdad quieren prevenir el deterioro de estos espacios".

Howell ha recordado que tan sólo tres humedales españoles tienen o preparan estos planes de gestión -La Albuera (Badajoz), L'Amporda (Girona) y Lagunas de Ruidera (Albacete)- a pesar de que son "órganos vitales" de las cuencas, cuyo buen estado "facilitaría luego la buena gestión del agua, sin necesidad de hacer otras infraestructuras".