la inyección de lodo no ha funcionado
BP vuelve a fracasar en su intento por frenar el vertido
domingo 30 de mayo de 2010, 12:48h
La inyección de lodo pesado para tratar de poner fin al derrame de petróleo en el golfo de México fracasó, ha admitido la petrolera BP, que pasará ahora a intentar un nuevo método. "No hemos podido detener el flujo" de petróleo que mana del pozo a 1.500 metros de profundidad, declaró el director de operaciones de BP, Doug Suttles, en una rueda de prensa. "Hemos tomado la decisión de pasar a la siguiente opción", agregó.
BP no ha logrado frenar el derrame de petróleo en el Golfo de México, pese a los avances que había conseguido. "No hemos podido detener el flujo", declaró el director de operaciones de BP, Doug Suttles, quien admitió que la compañía ha tomado la decisión "de pasar a la siguiente opción". Esa opción consiste en serrar la tubería rota con robots submarinos y cubrir los restos con una cúpula, una solución similar a la que ya se intentó hace unos días sin éxito. Esta operación podría tardar cuatro días en completarse, indicó el alto ejecutivo.
En sus declaraciones, Suttles no pudo precisar qué porcentaje de éxito atribuirle al próximo intento. Inicialmente, BP había calculado que las posibilidades de triunfo de la inyección de lodo pesado, junto a otros materiales para bloquear las tuberías, se encontraban entre el 60 y el 70 por ciento. "Tenemos confianza en que la operación funcionará, pero evidentemente no podemos garantizar el éxito", declaró Suttles.
La inyección de lodo pesado había comenzado el pasado miércoles, la primera vez que se intentaba a una profundidad semejante, 1.500 metros. En total, la compañía inyectó 30.000 barriles de lodo y efectuó tres intentos distintos de bloqueo de la tubería con basura como cubos de plástico, neumáticos usados y pelotas de golf para taponar la tubería.
El derrame se ha convertido en el peor de la historia, una vez que los científicos han corregido sus cálculos, que inicialmente contaban que la fuga equivalía a 5.000 barriles de petróleo al día, y ahora consideran que el crudo que mana del pozo alcanza entre los 12.000 y los 19.000 barriles diarios.
La catástrofe, que comenzó tras la explosión de la plataforma petrolera "Deepwater Horizon" el 20 de abril, se ha convertido en un verdadero quebradero de cabeza para el Gobierno estadounidense y el presidente Barack Obama, contra el que crecen las críticas acerca de la gestión del problema.
Obama visitó el viernes por segunda vez desde que comenzó el desastre la zona afectada en las costas de Luisiana y ordenó que se triplicara el personal que trabaja en las tareas de lucha contra la marea negra, hasta ahora 20.000 personas. "El responsable en última instancia soy yo", afirmó el presidente estadounidense, que aseguró a los habitantes de la región afectada que "no están solos".
Según Obama, la noticia del fracaso de BP es "tan enfurecedora como dolorosa". En un comunicado, Obama indicó que "está claro que no ha funcionado" la inyección de lodo y las autoridades federales han ordenado a la compañía que detenga esa operación. El presidente estadounidense advierte de que el método que se va a usar ahora "no carece de riesgos y no se ha intentado nunca".
El procedimiento, destacó Obama, será "difícil y tardará varios días" en poderse aplicar, sin que tampoco tenga garantías de éxito.
Obama también apuntó que, en caso de que BP fracase en sus intentos actuales de sellar el pozo, los científicos del Gobierno, encabezados por el secretario de Energía y Premio Nobel, Steve Chu, examinan todas las alternativas viables.