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“Perdidos”: menudo timo

miércoles 25 de junio de 2014, 17:32h
Pues sí, lo reconozco, yo seguía “Lost”. Ahora, una semana después del capítulo final, debería avergonzarme de ello ya que ni la peor de las series españolas se hubiera atrevido a meter semejante puro a sus seguidores, pero parece que a los guionistas de “Perdidos” al final les dio pereza currarse un final en condiciones. Y a eso se le llama timo. Así yo también hago una serie con la que enganchar durante seis años a millones de personas. Me dedico abrir tramas maravillosas, a lanzar pistas irresistibles, a crear guiones nunca vistos y personajes atractivos y me paso cinco años sin preocuparme de cerrar nada de ello. Ni siquiera doy pistas con las que los sufridos losties puedan atar cabos. Sólo doy a entender que todo se resolverá en la gran traca final, agrandando a cada capítulo la gigantesca zanahoria con la que alimentar las expectativas de todos mis seguidores y mantenerlos bien enganchados. Total, para nada. Para cascarme una última temporada que no aporta nada a todo el aparentemente fascinante universo que he creado, que se autosoluciona a sí misma, pasando por alto los auténticos interrogantes que constituían el atractivo de la serie.

Y sí, a mi también se me puso la piel de gallina al ver morir a mi querido Jack acompañado de Vincent. O me tocaron la fibra sensible los encuentros en la tercera fase –o limbo, o ensoñación de Jack, o purgatorio, o lo que fuera esa mandanga de vida pararlela que nos han colado en la sexta temporada- de todos los personajes de la serie, especialmente el de Sawyer y Juliete frente a la máquina expendedora del hospital –“como tu mandes, rubia”-. Inlcuso estaba dispuesta a pasar por alto incongruencias como la salida milagrosa de Desmond del pozo en el que le había tirado el falso Locke, la inutilidad del personaje de Miles, la burda manera de resolver el asunto de las voces susurrantes de la selva, la simplona explicación del origen del Jackob y el humo negro y hasta la chorrada del tapón con el que se autodestruye la isla. Pero dejarlo todo así, nunca mejor dicho, en el limbo de los posibles y las teorías de frikie-losties (http://www.elpilotoautomatico.es/2010/05/24/¿que-ha-pasado-en-lost), me parece que es tomarnos por idiotas. Que sí, que el último capítulo, como tal, no estuvo mal: fue emocionante, regresivo, lleno de guiños y de puntos para recordar. Pero sólo vale como último capítulo de una temporada. No como broche final de una serie que por un momento pareció ser tan sublime como “Lost”.

La vida paralela era algo circunstancial de la última temporada, no el punto central de la serie. Yo quería saber quién era Widmore, por qué no podían nacer niños en la isla, quién era la “Madre” de Jackob y el Humo Negro, qué eran los numeritos que marcaba Desmond cada hora y media y que hicieron ganar la lotería a Hugo, qué era el famoso pie que había en la playa, por qué Benjamin obligó a Sayid a matar a un montón de personas durante los años en los que estuvieron fuera de la isla, quiénes eran las personas que habitaban en ella antes de Dharma, por qué ellos sí podían tener hijos, qué coño pintaba la señora Faraday en toda esta historia… Tantas y tantas preguntas, incógnitas e historias con las que “Perdidos” me sedujo al principio y me enganchó después.

Por eso, me entra la risa cuando escucho a todos esos tontos útiles haciéndoles el trabajo a Damon Lindelof y J.J. Abrams, diciendo que los imbéciles somos todos esos que no hemos sido capaces de entender el significado oculto del último capítulo. Que se escudan en ese rollo de que no te lo pueden dar todo hecho y que somos incapaces de ver que la isla y todos sus misterios son sólo una metáfora de la soledad vital del ser humano. Si ellos se consuelan con eso, perfecto, pero lo siento, el rey está desnudo: “Lost” ha sido un gran globo vacío. De verdad, me parece una pena que teniendo todos los ingredientes para hacer algo memorable, una obra maestra televisiva, la cagada haya sido tan grande. Que se hayan dejado vencer por la desidia –no encuentro otra explicación que la pereza pura y dura para un final tan desangelado- y no se hayan preocupado ni tan siquiera por ofrecernos unas explicación cutre. ¡Yo con un epílogo de la señora Faraday en plan profe explicándonos con una pizarra qué es lo que había pasado durante cinco temporadas me hubiea conformado!

Aún así, reconozco que seguiré guardando en mi memoria momentos grandiosos como la primera aparición de Desmond en la isla (http://www.youtube.com/watch?v=DgsNjTyGsRk) o el explosivo principio de la serie (http://www.youtube.com/watch?v=s96iG2lwam4&feature=related), entre otros. Seguiré queriéndome casar con Jack, deseando parecerme un porquito a Kate, queriendo tener un amigo como Hugo o un amante como Sawyer. Y lo peor es que aún me quedan horas y horas de conversaciones acerca de teorías e hipótesis sobre la isla desierta más poblada de la historia y hasta tengo un amigo que, a pesar de llevar una semana despotricando contra “Perdidos,” está dispuesto a comprarse el pack deluxe con todas las temporadas. Conclusión: nunca un timo fue tan rentable.

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