Grecia: ausencia de relevo para una generación marchita
jueves 03 de junio de 2010, 17:59h
El triunfo en la Eurocopa de 2004 de la mano del seleccionador actual Otto Rehhagel queda ya extremadamente lejos para el fútbol griego. El sistema oscuro y cerrado es el mismo, pero la calidad de una generación de futbolistas en plenitud de forma no ha vuelto a aparecer en e combinado heleno. Tras clasificarse de manera agónica tras la repesca frente a Ucrania, los griegos afrontan el torneo de Sudáfrica con el objetivo de alcanzar los octavos de final que no pudieron disputar en su otra participación en un Mudnail (Estados Unidos 1994). Plantearse cotas más altas para esta plantilla parece irreal ya que los veteranos se encuentran muy lejos del nivel mostrado antaño y tan sólo Gekas parece ser una garantía de cara a puerta. La escasez de relevos es el mayor problema que afrontan los helenos para ofrecer competitividad en este campeonato.
La selección griega se mantiene firme en su propuesta futbolística. Defensa, seriedad y sacrificio. Al combinado de Rehhagel –de 72 años- no parece importarle la pobreza de su juego ya que las piezas de su tablero no podrían funcionar en un plano más ofensivo. Así pues, el entrenador alemán tratará de exprimir las dotes defensivas de sus pupilos y se aferra a los goles de Gekas, la revelación de la fase clasificatoria con 10 tantos –máximo goleador en la zona europea-. Tras perder ante Suiza por 1-2 y 2-0, los griegos se vieron obligados a no fallar ante Letonia para perder su plaza de repesca, y no lo hicieron al vencer 5-1. Pero en la fase extra de clasificación ante Ucrania, el rival que les alejó del Mundial de Alemania 2006, los helenos tuvieron que sudar de lo lindo. Tras empatar a cero en Atenas, se jugaron su futuro mundialista en Donetsk. Y donde sucumbieron hace cuatro años, alcanzaron la gloria gracias a un tanto in extremis del interior Salpingidis. Así pues, por los pelos Grecia conseguía el pase para disputar su segundo Mundial.
El objetivo heleno no pasa más allá de los octavos de final. El nivel de competitividad de la selección ha descendido de manera notable, por lo que no se plantean nada más lejos que superar la fase de grupos. De lograrlo, Rehhagel batiría otra marca en el balompié griego, tras superar la desastrosa participación en 1994 en la que perdieron los tres encuentros y sin anotar ni un solo gol (0-4 ante Argentina y Bulgaria, y 0-2 ante Nigeria). Así pues está será su segunda participación en un Mundial y el objetivo será superar la participación del torneo celebrado en Estados Unidos. Tan sólo la sorprendente victoria en la Eurocopa de 2004 en Portugal ofrece algo de luz en la continua penumbra en que ha vivido el balompié heleno. En aquel torneo exhibió un excelente nivel defensivo y una capacidad espectacular para rentabilizar los escasos goles que anotaron. En aquel torneo gozaba con la capacidad ordenadora de jugadores como Basinas, que en la actualidad no tiene sustituto.
Otto Rehhagel, fiel a su esquema, dispone a sus jugadores en un esquema que olvida por completo la portería rival al cuando se enfrenta a equipos de cierta entidad. Su directriz es el orden absoluto y la comprensión táctica para cerrar todos los huecos y no encajar goles. En la faceta ofensiva juega un papel protagonista el juego a balón parado, con grandes rematadores como Charisteas, el propio Gekas o el central Kyrgiakos. El derroche en el mediocampo del veterano Karagounis aportará el orden necesario y buscará ejercer de timón en los contraataques griegos, en los que resulta fundamental el decisivo Salpingidis. La calidad técnica en esta selección griega brilla por su ausencia, por lo que será capital el rendimiento defensivo del bloque. El esquema táctico dispuesto sobre el césped dibuja en bastantes ocasiones un 5-4-1, que deja a las claras la intención del preparador alemán.
Grecia forma parte del Grupo B junto a Argentina, Nigeria y Corea del Sur. Las posibilidades de clasificación de los helenos pasan por tratar de puntuar en los tres encuentros que disputa. Si cae en alguno de ellos le resultará muy complicado intentar salir a ganar a cualquiera de los oponentes que tiene en este grupo. Sería una sorpresa que alcanzase los cuartos de final y no representaría un desastre que cayese en primera fase.
La estrella: Theofanis Gekas El delantero del Hertha de Berlín alemán se ha convertido en la clave de la clasificación griega para el Mundial. Su sorprendente habilidad anotadora en los encuentros del grupo heleno le ha situado como máximo anotador de las rondas clasificatorias a nivel europeo. Sus dotes como atacante están alejadas de la capacidad técnica y del desborde. Sin embargo su empuje y velocidad le otorgan cierto peligro. Si mantiene la eficacia goleadora mostrada con la selección, Grecia alcanzará los octavos de final marcando un hito en su historia.