Asegura que es víctima de una campaña de desprestigio
Dimite el "zar" contra la impunidad de Guatemala, Carlos Castresana
miércoles 09 de junio de 2010, 09:03h
La renuncia del jurista español Carlos Castresana a la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (Cicig) amenaza con debilitar el frágil sistema de justicia de este país en su lucha para evitar que el crimen organizado se consolide.
Castresana, quien desmanteló varias redes criminales integradas por altos jefes policiales implicados en narcotráfico y asesinatos, entre otros delitos, adujo al anunciar su renuncia que hay falta de voluntad en el Estado por cumplir su compromiso en el combate a la impunidad.
También argumento que es víctima de una "campaña de desprestigio" en su contra promovida por las estructuras que combatía. Jorge Santos, del Centro de Investigación Internacional de Derechos Humanos, dijo a Efe que la dimisión de Castresana "debilita totalmente el sistema de justicia" porque se demuestra la ausencia de voluntad política del Estado para descubrir y erradicar las estructuras criminales.
Durante los 33 meses que estuvo al frente de la Cicig, el ex fiscal español forzó la depuración del Ministerio Público, la Policía Nacional Civil (PNC) y el Poder Judicial, estructuras claves del sistema de justicia de Guatemala que se encontraban infiltradas por las mafias criminales para procurar impunidad.
En cumplimiento del mandato de la Secretaría General de la ONU que dio vida a la Cicig, Castresana también dirigió contundentes investigaciones para desmantelar a los grupos paralelos de seguridad que, amparados en el sistema de impunidad generado por éstos mismos, habían convertido al Estado guatemalteco en un reino para delinquir.
Entre otros éxitos, al mando de Castresana, la Cicig esclareció el asesinato del abogado Rodrigo Rosenberg, quien en un vídeo difundido póstumamente pretendió culpar de su muerte al presidente Álvaro Colom. También logró la captura y procesamiento del ex presidente Alfonso Portillo (2000-2004), así como la de varios ex militares de alto rango y ex agentes de la PNC, vinculados a mafias de corrupción y narcotráfico.
Según Santos, los que han ganado con la renuncia del magistrado español son las estructuras criminales, que tienen "avanzados" en los sectores de seguridad y justicia y quieren dar "una nueva estocada para recuperar los espacios que habían perdido en la estructuras del Estado". Los grupos paralelos, señaló el activista, han avanzado de tal forma que han logrado penetrar la Corte Suprema de Justicia y la Fiscalía, "y más adelante irán tras la Corte de Constitucionalidad y el Poder Ejecutivo".
Por su lado, la directora de la Fundación Sobrevivientes, Norma Cruz, comentó a Efe que la renuncia de Castresana evidencia la falta de voluntad política del Estado de querer cambiar y transformar el esquema de impunidad en Guatemala.
Según Cruz, la dimisión de Castresana "debilita mucho el sistema de justicia" del país, y obliga al presidente Colom a demostrar su verdadero compromiso en contra de la impunidad.
El fuerte apoyo que las organizaciones de la sociedad civil otorgan a la Cicig y a Castresana, se basa, según la premio Nobel de la Paz de 1992, Rigoberta Menchú, en que esta misión de las Naciones Unidas es la primera que "ha tocado temas de fondo y dejado de ser complaciente, diplomática y simbólica".
Para evitar que la salida de Castresana signifique un retroceso en la lucha contra la impunidad y debilite aún más el sistema de justicia del país, los activistas coinciden en que Colom debe "tomar en serio" la sugerencia del ex comisionado y pedir "de inmediato" la renuncia al fiscal general, Conrado Reyes.
Castresana aseguró que Reyes, quien fue nombrado en el cargo por Colom hace quince días, tiene vínculos con grupos criminales y que responde a intereses de las mafias que procuran impunidad. "No queremos quedarnos de brazos cruzados ante señalamientos tan fuertes porque debilitan la institucionalidad y ponen en duda la dinámica del Ministerio Público", aseguró Cruz.
Si el presidente Colom no destituye a Reyes daría un mensaje "nefasto y le estaríamos diciendo al mundo que el crimen organizado ha ganado", agregó la activista, algo que "políticamente" no le conviene ni al gobierno ni a Guatemala. O como lo sentenció Menchú, "daría una lección fatal a este sistema de justicia, porque a la cabeza estaría el crimen organizado y el narcotráfico".
Reyes calificó de "falsas y sin fundamento" las acusaciones hechas en su contra por Carlos Castresana, al que tachó de "irresponsable" y le instó a probar ante la justicia lo que dice de él.