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La “segunda” cuestión de Oriente en peligro de estallar

Víctor Morales Lezcano
viernes 18 de junio de 2010, 20:28h
En alguna que otra ocasión -y espero que no inoportuna- he propuesto a El Imparcial dar una vuelta de tuerca a la situación política en el Oriente Medio. Como suele pasar con este tipo de operación, se ventila, merced a ella, la perspectiva sobre el pasado inmediato y se esclarece un tanto la percepción del mundo actual.

Veamos a grandes rasgos cuál es el estado de la Región a la altura de la mitad del mes de junio. Antes de proceder, una advertencia: esta primera entrega abunda en el viraje diplomático que parece haber iniciado la república de Turquía en el juego de intereses encontrados en el Oriente Próximo y Medio.

Los acontecimientos que han tenido lugar últimamente en aguas internacionales colindantes con aquéllas que bañan el territorio de Israel (sur) y de la Zona de Gaza, han conseguido que el maltrecho proceso de paz israelo-palestino salte por los aires, una vez más. La pregunta que nos hacemos aquí, como se la hace no importa quien posea sentido de respeto a la Humanidad, podría formularse de esta manera: ¿hasta cuándo se repetirán en la Región de marras situaciones-límite de enemistad vindicativa entre dos comunidades que no han hecho sino aprender a odiarse desde 1967, cuando no con anterioridad?. La respuesta, hasta ahora, ha sido el allegamiento de las partes en conflicto recurriendo a la fundación de dos Estados -israelí y palestino- en tierras de la que fue provincia otomana y mandato británico más tarde.

La espiral de enemistad vindicativa que ha reeditado el ejército israelí con la ocupación de Gaza a finales de 2008, es considerable; debido, probablemente, al factor-Hamás, que está demostrándose, precisamente, muy operativo en el proceso de resistencia palestina frente al verdugo de turno. Es contra este telón de fondo próximo como hay que situar el viraje diplomático turco.

Consecuencia de la represión reciente por comandos israelíes contra la flotilla turco-chipriota de finalidad humanitaria, parece ser el distanciamiento que el Partido turco de la Justicia y la Democracia (AKP) ha decidido establecer con respecto de Israel.

Ítem más, el gobierno de Ánkara ha querido subrayar ese distanciamiento llamando a consulta al embajador de Turquía en Tel Aviv. O sea, que el gobierno de Erdogan ha dado un paso adelante en la línea de marcha internacional encaminada al presunto “acoso” moral de Israel, debido a sus drásticas iniciativas de siempre y desmedidas respuestas, ahora, al desafío del violento partido de Hamás.

Se trata, esta vez, de una démarche delicada para todos los actores involucrados en el escenario de referencia, dada la importancia regional por peso demográfico, renta de situación geopolítica y poderoso aparato militar (de incardinación institucional otánica) que caracteriza a Turquía; al menos, desde su emergencia pro-occidental en el arranque de la segunda mitad del siglo pasado (1952).

Si admitimos que el gobierno de Ánkara ha ido desvelando gradualmente el tegumento musulmán de su identidad política, podemos inferir -sin pecar de temerarios- que la antigua enemistad siria y la amenaza iraní al Estado de Israel, están contribuyendo a configurar un cerco territorial, diplomático y militar -respaldado ahora por Turquía- al que Tel Aviv tendrá que plantar cara, aunque esperemos que no dejándose llevar por la hubris, por la soberbia cegadora, que puede llevar a Israel a un deterioro de su posición internacional de consecuencias irreparables.

A lo que nos parece, el cerco regional a Israel es tanto una opción aliancista turco-sirio-iraní -porque de ello tiene algunos visos-, como un constructo fantasmal que varios voceros israelíes no han dudado en airear para alarmar a tirios y troyanos. El resultado de la alarma, en efecto, ya ha cundido. No hay sino que deslizar la mirada por la prensa impresa e internáutica para advertir que el viraje favorable de Turquía hacia ciertas potencias regionales de signo confesional musulmán está a la vista. Así, The Economist ha recogido un comentario del ministro de Finanzas del gobierno de Ankara, muy revelador: “hemos dejado de ser títeres”. Y a buen entendedor… El secretario de Defensa del gabinete Obama -Robert Gates- ya ha convocado a algún que otro diplomático europeo (como el embajador de Italia en Turquía) y a ciertos escritores israelíes (como el editor del diario Haaretz) a celebrar un debate sobre el tema de marras. Y es que la activación diplomática de una potencia regional como Turquía, fuerza a Washington a intentar ¿neutralizar? la situación.

En torno al debate que se produzca habrá bastante que decir en esta columna de El Imparcial. Estaremos atentos a la evolución de sus contenidos; aunque se comente lo que se comente, somos de la opinión de que la segunda Cuestión de Oriente dista todavía leguas del despeje satisfactorio por el que tanto se viene abogando.

Víctor Morales Lezcano

Historiador. Profesor emérito (UNED)

VÍCTOR MORALES LEZCANO es director del Seminario de Fuentes Orales y Gráficas (UNED) y autor de varias monografías sobre España y el Magreb

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