Llegan vientos helados a las nuevas salas del Museo Naval de Madrid. Inauguradas este mes de junio, estarán dedicadas hasta el 15 de octubre a una muestra dedicada a los 20 años de presencia de la Armada española en la Antártida.
A través de gráficas, modelos, instrumentos, uniformes y equipos de la plataforma que apoya las expediciones científicas en la Antártida, el visitante del Museo Naval puede hacerse una idea del trabajo de los marinos españoles bajo estas condiciones polares. El Museo Naval de Madrid acoge hasta el 15 de octubre una exposición temporal titula "XX Aniversario de la presencia de la Armadas en la Antártida", donde dos barcos son los protagonistas: los Buques de Investigación Oceoanográfica (BIO) “Hespérides” y “Las Palmas”.

La exposición se estructura en cuatro áreas temáticas que analizan los antecedentes históricos de la Armada en la Antártida; el tratado antártico por el que España se comprometió a mantener una base y organizar campañas anualmente en el continente; la presencia de nuestro país en la zona y las peculiaridades de la navegación. La historia de la navegación antártica que arranca con Fernando Magallanes y está marcada por hitos navales y descubrimientos científicos.
"Las Palmas", primero, y el "Hespérides" después han sido diseñados para soportar las duras temperaturas del “continente blanco” y dotar de la logística necesaria para el desarrollo de las campañas científicas a 13.000 kilómetros de España. Como explica una investigadora del CSIC que ha participado en estudios en la Antártida, la labor de los militares se caracteriza por ser discreta pero imprescindible para el desarrollo de la investigación.

El “Hespérides” se encarga, entre otras tareas, del transporte de la comunidad científica hasta alguna de las dos bases españolas en la Antártida: la
“Juan Carlos I”, en la isla de Livingston, y la base del Ejército de Tierra
“Gabriel de Castilla”, en la isla de Decepción. Las dotaciones de este BIO han participado en un total de 100 campañas de investigación que se han emprendido en casi todos los océanos. Los marinos han facilitado el trabajo a más de 2.000 investigadores que embarcaron a bordo del "Hespérides" y han navegado una media de 270 días al año. En total el "Hespérides" ha recorrido en 12 años más de 350.000 millas náuticas.

El casco reforzado del “Hespérides” está preparado para romper el hielo de hasta medio metro de espesor y, en su interior, cuenta con varios laboratorios para investigaciones hidroquímicas, ecológicas, pesqueras, biológicas, oceanográficas, meteorológicas y neocientíficas marinas.

Antes de la llegada del "Hespérides" al desierto más alto, más seco, más frío y más barrido por el viento del mundo, “Las Palmas” ya había lo surcado en nombre de España. La historia de este buque está íntimamente ligada al continente antártico. Fue el primer buque español en realizar una campaña antártica, en el 1989, y en ponerse al servicio de la comunidad científica. Desde entonces, su labor se centra en el imprescindible apoyo logístico, que pasa por el tratamiento de los residuos generados por militares y científicos hasta por el reparto de víveres y material.
Más de 6.300 días de mar y unas 674.000 millas recorridas, 35 vueltas al mundo, certifican la incansable labor de la Armada en el continente desconocido. Las campañas antárticas tienen un periodo de duración de dos años cuya actividad se focaliza en los seis meses de verano donde la luz es continua a lo largo de casi todo el día.
