Benditas provincias
Mariana Urquijo Reguera
x
lacajadelostruenosyahooes/18/18/24
sábado 26 de junio de 2010, 15:45h
Después de un año de oficina y casa, de ciudad y calle, coche y tráfico, túneles y parkings subterráneos, por fin el otro día salí de la cueva, me puse el mundo por montera y me atreví a salir de la ciudad.
A pocos kilómetros el horizonte me permitió por primera vez mirar más allá de mis propias narices, líneas casi rectas de campos castellanos en pleno verdor, rotos por líneas de cipreses o álamos a la vera de los riachuelos que cortan el seco campo. Por fin pude relajar la vista, la mirada, y pensar más allá del siguiente minuto.
Atravesé el país hacia el norte entrando en un sin fin de montes verdes que anunciaban la Galicia frondosa en la que se escuchan mejor las radios portuguesas que las españolas. En un ejercicio de bilingüismo improvisado escuché las noticias desde otra perspectiva, la del cántico luso que parece relativizar la gravedad del mundo.
Llegué a Allariz, un ejemplo de urbanismo contemporáneo aplicado a la rehabilitación de un pueblo que hoy vive un pequeño renacer junto a su limpio río Arnoia, navegable con canoas y bañable en múltiples sitios. Río sonoro que da albergué a un casco antiguo que se ha ahorrado las estridencias de la modernidad en un buen entender de su tradición y de sus posibilidades de futuro.
Ayer mi capacidad de asombro tocó fondo. En los alrededores de Ourense nos acercamos a unas termas. Yo me imaginaba un balneario de pago, pulcro y fashion en la Ribeira Sacra. Al llegar, un parking polvoriento no anunciaba lo que mi imaginación de metrópoli me permitía pensar. Caminando por el río, cruzando un puente hipermoderno, encontramos una vega ajardinada por el ayuntamiento con sus piletas de aguas a 5 temperaturas diferentes.
Contra todo pronóstico, no estaba colapsado por gente. Familias, chavales y pensionistas compartían este lujo público con respeto y silencio. Flotando en las aguas sulfatadas completé el ciclo de relajación iniciado al salir de Madrid: puse la mente en blanco y me dejé flotar. Pero un pensamiento me flotaba, sin rencor pero con claridad, entre neurona y neurona: esto en Madrid sería privado, caro y estaría a reventar de gente.
¡Benditas provincias que no terminan de perder la perspectiva! La gente del lugar recomienda ir 9 días seguidos. Los tiempos no me permitirán repetir el ciclo, pero me llevo parte de la terapia hecha al volver a creer en el altruismo, el bienestar por el bienestar y la cordialidad vecinal.
lacajadelostruenos@yahoo.es
|
Filósofa, profesora e investigadora.
|
lacajadelostruenosyahooes/18/18/24
|