Morante de la Puebla ha recogido este martes en Madrid el Premio Paquiro de Toros, concedido por “El Cultural”. El diestro ha estado arropado por compañeros de profesión, ganaderos, empresarios y personalidades de la política y la cultura en un acto celebrado en la Bolsa.
La Bolsa de Madrid ha acogido este martes la entrega del
Premio Paquiro de Toros, concedido por “El Cultural”. En su cuarta edición, el jurado del galardón ha reconocido la pericia en los ruedos de
Morante de la Puebla y, concretamente, su faena del 21 de mayo de 2009 en San Isidro.

El torero sevillano marcó aquel día “un
hito histórico del toreo a la verónica con un toro de la ganadería de Juan Pedro Domecq”, según figura en el acta del
jurado del galardón presidido por
Andrés Fagalde Luca de Tena y compuesto por
Luis Abril, secretario general técnico de la Presidencia de Telefónica,
Fernando Almansa, consejero de Telefónica,
Luis María Anson, académico y presidente de EL IMPARCIAL,
Javier Aresti, presidente de la Comisión Taurina de Bilbao,
Albert Boadella, dramaturgo,
Pedro Chicharro, empresario,
Jordi García Candau, director general de RTV Castilla-La Mancha,
Pío García Escudero, político,
José María García-Luján, abogado,
Máximo García Padrós, cirujano jefe de la Plaza de Toros de Madrid,
Jaume Giró, director ejecutivo de “la Caixa”,
José Manuel Gómez Escolar, economista,
Carlos Ilián, crítico taurino de “Marca”,
Felipe Llorente, redactor jefe de Cultura de “El Mundo”,
Francisco Membrilla, torero,
Enrique Múgica, Defensor del Pueblo,
Cristina Sánchez, torero,
Gonzalo Santonja, ensayista,
Javier Villán, crítico taurino de “El Mundo”,
Vicente Zabala, crítico taurino de “El Mundo” y
Víctor Manuel Zabala, empresario.

Una representación de todos ellos ha arropado la entrega del premio a Morante de la Puebla así como otros asistentes, entre los que se encontraban la ministra de Cultura,
Ángeles González Sinde, figuras del toreo como
Jaime Ostos y César Rincón, ganaderos y empresarios del toro como
Álvaro Domecq, Carlos Núñez y
Manuel Martínez Erice, periodistas como
Isabel San Sebastián y actrices como Celia Freijeiro y
Blanca Marsillach, además del productor
Enrique Cornejo y el empresario Enrique Cerezo, así como figuras de la cultura como
Juan José Alonso Millán o Nati Mistral, entre otros.
El hombre que con cinco años ya daba muletazos y rogaba a su madre que le comprara un traje de luces para ambientar sus faenas domésticas, es hoy un diestro
consolidado y reconocido. La personalidad de su toreo y su estilo sobre los ruedos han calado hondo en la afición, que celebra volver a asistir a su arte después de fugaces ausencias por muchos lamentadas.
Sosegado, pero intenso en lo que le apasiona, se mueve con discreción y no sin cierta timidez. Dice que el silencio le infunde respeto, mientras que, a buen seguro, los vítores ni le excitan ni le alegran, los asimila como respuesta a lo que se exige sobre la arena, donde se ha hecho un hueco entre los
imprescindibles.

Pero más allá del
traje de luces que tanto gusta vestir, a Morante le tocaba lucir para esta ocasión traje de chaqueta. No ha elegido uno cualquiera. De negro, con una camisa de chorreras y pajarita, el diestro ha dado muestra una vez más de que lo suyo nada tiene que ver con lo convencional. Una filosofía que traspasa esa esfera para descender al ruedo, donde
arte, valor y técnica se aúnan en su forma de torear. Calificado como un “genio” por quienes lo conocen, su faena del 21 de mayo de 2009 en San Isidro será recordada por los apasionados del toro por el día en el que logró
“despertar al dios de la verónica”, en palabras de Vicente Zabala.
Consciente o no de la
admiración que despierta, lo cierto es que Morante hace gala de una respetable docilidad que le permite agradecer “humildemente” este merecido premio, dotado con 50.000 euros y una escultura de Víctor Ochoa.